Por Gustavo Zandonadi, especial para NOVAPor apenas un suspiro, ese 17 de octubre de 1981 Carlos Alberto Reutemann dejó ir en cámara lenta, el campeonato del mundo de Fórmula 1. En Las Vegas, mientras el sol caía sobre el circuito, el piloto argentino se bajaba del Williams con la dignidad intacta, pero con las manos vacías.