En los albores de la década del 50', el entonces presidente Juan Domingo Perón tomó una decisión que iba a cambiar de cuajo la industria argentina. Hablamos del IAME, Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado. Como su nombre lo indicaba, se trataba de un conglomerado de fábricas de financiamiento estatal dedicada a la producción de, entre muchas cosas, autos.
“Las revoluciones, cuando son trascendentes, difícilmente pueden ser obra de una generación, sino que lo son de varias de ellas. La tarea de adoctrinamiento es dar continuidad y permanencia a la idea revolucionaria, como así también a la ejecución de todas las medidas que dieron nacimiento a un movimiento revolucionario”, afirmó Juan Domingo Perón, el 19 de abril de 1974, durante la inauguración de los cursos de Doctrina Justicialista en el teatro General San Martín de la Ciudad de Buenos Aires.
La preocupación de Perón por la capacitación de los trabajadores lo llevó a poner en marcha experiencias docentes en el pujante movimiento sindical.