El 7 de enero de 1972 la CGT se reúne con el general Lanusse reclamando la derogación de las leyes represivas, una política efectiva de viviendas, y la reforma de la ley de quiebras para proteger a los trabajadores. La Central Obrera concurre a la entrevista muy presionada por las bases, ante el constante deterioro de los salarios.