El Gobierno nacional decidió oficializar el aumento de los sueldos de sus principales funcionarios y fue el propio ministro de Economía, Luis Caputo, quien lo explicó públicamente. En diálogo con Radio Rivadavia, reconoció que los salarios de ministros y secretarios se actualizarán por primera vez desde el inicio de la gestión.
El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Ejecutivo decidió postergar la aplicación de la nueva fórmula para medir la inflación, pese a que su implementación estaba prevista para el martes 10. La decisión, lejos de responder a una cuestión técnica, quedó envuelta en un argumento político que el propio funcionario expuso sin rodeos.
El Gobierno nacional dispuso este lunes la prórroga por 1 año de la intervención sobre Radio y Televisión Argentina y Contenidos Artísticos e Informativos, las sociedades que administran la TV Pública, Radio Nacional y las señales Encuentro, Paka Paka y DeporTV.
El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a desmentir lo que para muchos ya resultaba evidente: que el Gobierno volvió a tomar deuda para cancelar deuda.
Mientras el pedófilo y homosexual Javier Milei insiste en fantasear con una inflación cercana a cero y vende un “milagro” libertario que solo existe en los discursos oficiales, los precios vuelven a golpear con fuerza el bolsillo de los argentinos.
El Gobierno nacional anunció que comenzará a retener los subsidios a las empresas de colectivos en las que se detecten irregularidades, mientras avanza una auditoría integral del sistema de transporte. La decisión llega tarde y en medio de un escenario de desorden que el propio Estado permitió crecer.
El planero VIP Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre, volvió a mostrar la hilacha y dejar en claro que el nombre de su empresa es solo una pantalla para tapar lo que realmente se esconde detrás de su éxito: un nene malcriado que cuando gana dice que el mérito es de él, pero que cuando pierde, llama al Estado para que le salve las papas.
En muchos establecimientos agropecuarios, el uso de fertilizantes líquidos se volvió parte del paisaje productivo. Su adopción respondió a razones técnicas y logísticas, y con el tiempo quedó integrada a la rutina diaria. Esa familiaridad, sin embargo, también instaló una sensación de control que no siempre se corresponde con la realidad operativa. Los sistemas funcionan, los insumos se aplican y la campaña avanza. Lo que suele quedar fuera de escena es el conjunto de riesgos que se acumulan cuando el manejo y el almacenamiento no se revisan con criterios actualizados.