El primer mes del año dejó números amargos: la economía real sigue sin arrancar y el ajuste continúa trasladando sus costos a la producción, el empleo y el poder adquisitivo. Mientras el Gobierno celebra una desinflación ficticia y exhibe números financieros dibujados, los sectores que sostienen el entramado productivo muestran un alarmante cuadro de deterioro.
Cristina Fernández de Kirchner atraviesa uno de los momentos de mayor fragilidad política desde que se erigió como jefa indiscutida del peronismo.
Javier Milei sigue dando que hablar, y no precisamente por sus logros como mandatario nacional, sino por protagonizar otro nuevo papelón durante su participación como invitado en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María realizado este fin de semana en Córdoba.
El peronismo atraviesa una nueva etapa de tensiones internas que vuelve a dejar al descubierto una realidad incómoda: lejos de la épica de la “unidad”, el movimiento está fragmentado y condicionado por el peso de un kirchnerismo que se resiste a soltar el control, aun cuando ya no logra ordenar ni convencer.
“La Jefa de la Banda” está acostumbrada a salirse con la suya, incluso estando presa. Su mente oscura y malévola no logra reposar en el lugar más preciado al que aspira la humanidad: aquel donde reinan la aceptación, la resignación y la paz.