La Inteligencia Artificial dejó de ser patrimonio exclusivo del mundo tecnológico para empezar a ocupar un lugar cada vez más visible en la vida afectiva y sexual de las personas.
Love, escrita y dirigida por Dag Johan Haugerud, es una exploración íntima y contemporánea del deseo, la sexualidad y los vínculos afectivos, y forma parte de la trilogía Sex, Love, Dreams.
En las últimas semanas, la creación de un supuesto registro de personas infieles, que expone nombres y comportamientos íntimos, puso en jaque a más de una pareja consolidada. En un contexto donde la vida privada parece cada vez más frágil, el debate se instaló también en Argentina: ¿qué pasa con la seguridad, la confidencialidad y el cuidado emocional cuando se habla de infidelidad?
Romper el silencio sobre la sexualidad en la madurez es el eje de “Sexo a los 70”, un cortometraje dirigido por Vanesa Romero que quedó nominado a los Premios Goya 2026, cuya ceremonia se realizará el 28 de febrero en Barcelona. La producción, de 18 minutos, es además la única comedia de ficción nominada dentro de su categoría, y busca discutir prejuicios sobre el deseo, el vínculo y la intimidad después de los 70.
La filtración del audio íntimo del actor Luciano Castro, en el que el dialoga con una mujer en tono español durante su gira teatral, volvió a encender la maquinaria del escándalo mediático en Argentina y reabrió un debate que va mucho más allá de un nombre propio: la infidelidad en el ojo público.
El tamaño del pene suele ocupar un lugar central en el imaginario sexual, asociado al rendimiento, al poder y al placer asegurado.
Durante décadas, el placer anal masculino fue un territorio prohibido, cargado de burlas, prejuicios y silencios incómodos.
El consumo de pornografía y el acceso cada vez más temprano a este tipo de contenidos están modificando de manera profunda la forma en que los jóvenes viven la sexualidad.
Las vacaciones prometen relax, placer y tiempo compartido, pero para muchas parejas terminan produciendo el efecto inverso: menos intimidad y más distancia. Viajar con hijos, convivir veinticuatro horas y romper rutinas puede dejar al deseo en segundo plano y convertir el tiempo libre en una prueba para el vínculo.
El encuentro erótico no comienza únicamente en el momento del contacto físico o de la búsqueda directa de placer. Empieza mucho antes, cuando las fantasías, las ganas y las primeras sensaciones corporales anuncian el surgimiento del deseo.
Durante décadas, el orgasmo femenino fue un tema relegado al silencio, en contraste con la aceptación social del placer sexual masculino, incluso en debates vinculados a la virilidad o la disfunción eréctil. Sin embargo, los avances científicos y culturales de los últimos años permitieron ampliar el conocimiento sobre la anatomía del placer femenino y derribar prejuicios históricos.
El verano es sinónimo de descanso, viajes y cambios de rutina, pero también puede transformarse en una temporada crítica para el uso correcto de los métodos anticonceptivos. El calor extremo, los desplazamientos y los horarios irregulares aumentan el riesgo de olvidos o de una mala conservación de algunos métodos, disminuyendo su efectividad.
Una buena sesión de sexo podría tener beneficios que van más allá del placer y el bienestar emocional. Investigaciones científicas recientes señalan que la intimidad sexual puede acelerar la cicatrización de heridas, gracias a la liberación de oxitocina, una hormona clave en la reducción del estrés y la respuesta inmunológica.
Estados Unidos volvió a ubicarse en 2025 como el país con mayor consumo en plataformas digitales para adultos, al encabezar el gasto global dentro de OnlyFans.
El mito de que los opuestos se atraen está tan profundamente arraigado en los discursos sobre las relaciones que a menudo se percibe como respaldado por una base científica. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando en una pareja una persona prefiere no salir de la postura del misionero mientras la otra siente el deseo de explorar prácticas BDSM, que abarcan bondage, dominación-disciplina, sumisión-sadismo y masoquismo?
Los encuentros sexuales sin compromiso ganaron un lugar central en la vida afectiva de la Generación Z. La adrenalina del aquí y ahora, los acuerdos rápidos y sin etiquetas y la promesa de libertad parecen marcar el pulso de los vínculos juveniles. Sin embargo, detrás de la inmediatez también aparecen emociones intensas y contradictorias. Lo que para algunos significa autonomía y deseo, para otros se transforma en confusión, silencios y un golpe a la autoestima.