Una investigación publicada en la revista científica Plos One analizó las prácticas sexuales de 3.017 mujeres en Estados Unidos y propone tres términos específicos para describir técnicas relacionadas con el sexo anal que van más allá de la penetración tradicional.
Por la doctora Beatriz Literat (*)
Un reciente estudio divulgado por el Centro Reina Sofía de Fad Juventud de España revela que casi 7 de cada 10 jóvenes —entre 16 y 29 años— ha mantenido relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol al menos una vez en su vida. Además, un 28,6 por ciento afirma que lo hizo tras consumir otras sustancias como cannabis, cocaína, MDMA o popper, este fenómeno es llamado chemsex.
El llamado “sexo kink” gana terreno entre quienes buscan romper con la sexualidad tradicional y dejar atrás el modelo centrado solo en penetración, orgasmo y guiones previsibles. Según la psicóloga y sexóloga Gabriela Simone, este tipo de prácticas propone explorar sensaciones distintas, juegos de rol y estímulos fuera del “sexo vainilla”, siempre dentro de un marco de acuerdo y respeto mutuo.
La ciencia del cuerpo humano tiene estas rarezas maravillosas que mezclan biología, mito y un toque de desconcierto colectivo. El squirt —o eyaculación femenina— es uno de esos fenómenos que durante décadas estuvo rodeado de rumores, tabúes y explicaciones pseudocientíficas.
Durante años circuló la idea de que los solteros viven una vida sexual tan intensa que quema calendario. La evidencia, sin embargo, apunta al otro lado de la cama. Una investigación de la Universidad Estatal de Michigan encontró que las personas casadas suelen ser más felices que las solteras, y el XI Barómetro de Control Los españoles y el sexo reforzó la misma tendencia: las parejas estables tienen más relaciones sexuales.
La revolución sexual ahora se transmite por auriculares. Plataformas como Quinn, Dipsea o Ferly están redefiniendo el consumo de contenido erótico: ya no se trata de ver cuerpos, sino de imaginar sensaciones. La llamada erótica auditiva se impone como un fenómeno global que apela al deseo desde lo narrativo y lo íntimo, con voces diseñadas para despertar fantasías más mentales que visuales.
Con los años, la sexualidad no se apaga: evoluciona. A medida que pasan los 40 o 50, el deseo puede cambiar en forma, ritmo o prioridad, pero no desaparece. De hecho, según la sexóloga catalána Alba Povedano, mantener relaciones sexuales en esta etapa es fundamental para la salud física y emocional, ya que ayuda a reducir el estrés, mejorar la autoestima y fortalecer los vínculos afectivos.
Durante décadas se instaló el mito de que la sensualidad femenina tenía fecha de vencimiento. Pero cada vez más mujeres demuestran lo contrario: el deseo no se extingue con la menopausia, se transforma. Lo confirman especialistas y estudios recientes que revelan una realidad distinta a la que la cultura tradicional impuso.
La Generación Z está marcando un nuevo rumbo en el consumo audiovisual. Según un informe del Center for Scholars & Storytellers de la Universidad de California (UCLA), los jóvenes de entre 10 y 24 años prefieren ver historias centradas en la amistad antes que en el sexo o los romances tóxicos.
El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, confirmó un cambio histórico en la política de contenidos de la compañía: desde diciembre, los usuarios adultos verificados podrán generar material erótico con ChatGPT. La medida se enmarca en un nuevo enfoque que busca “tratar a los adultos como adultos”, según explicó.
Sabrina Carpenter, cantante estadounidense de 26 años, se presentó como anfitriona e invitada musical en el programa Saturday Night Live (SNL). Durante su monólogo de apertura, abordó con humor las críticas que ha recibido por su imagen provocativa, especialmente tras el lanzamiento de la portada de su álbum Man's Best Friend.
El deseo sexual no siempre resiste el paso del tiempo. Lo que al principio de una relación se vive con intensidad, con los años suele volverse más esporádico o incluso desaparecer. La psicóloga y terapeuta de pareja Andrea Seiferth explica que esto tiene un fuerte componente hormonal: “Las hormonas del vínculo, como la oxitocina, desplazan a las hormonas sexuales, por lo que el deseo y la frecuencia disminuyen”. Sin embargo, aclara, esa pérdida de fuego no implica el fin del amor, sino la necesidad de construir una intimidad más consciente.
En los últimos días, las redes sociales se llenaron de memes y comentarios tras la difusión de una noticia que afirmaba que la Universidad de Harvard había determinado que los hombres con panza resultan más atractivos para las mujeres que los musculosos.
Aunque todavía persisten prejuicios y tabúes en torno al tema, la masturbación es una práctica natural, común y saludable, según coinciden diversos especialistas en salud sexual. Lejos de representar un problema, su ejercicio regular puede mejorar el bienestar físico y mental, además de favorecer el autoconocimiento corporal.