La renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC no fue un gesto técnico ni una discusión menor. Fue el síntoma visible de una maniobra política: frenar el nuevo cálculo de la inflación porque los números reales incomodan al relato de Javier Milei y de su ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.
Una fiscalización del Gobierno porteño detectó más de 5.000 raciones irregulares, beneficiarios con bienes y altos ingresos, y derivó en el cierre de 40 comedores que no funcionaban.