Advierten que Milei cede ante tabacaleras y abre la puerta al avance del vapeo en jóvenes
La Resolución 549/2026 del Ministerio de Salud encendió una fuerte polémica tras habilitar un nuevo esquema de regulación para vapeadores, tabaco calentado y productos de nicotina, en lo que especialistas ya califican como una concesión directa a la industria tabacalera en plena gestión de Milei.
Desde el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría del Pueblo bonaerense, conducido por Walter Martello, cuestionaron con dureza la medida al sostener que el cambio implica abandonar un modelo de prohibición para avanzar hacia un sistema “laxo” que permite la comercialización de estos dispositivos. “No es regulación, es abrirle la puerta al Caballo de Troya de la Nicotina 4.0”, advirtieron.
Vapeo : Si el Estado no puede controlar, lo habilita.El formidable negocio.
— Walter Martello (@WalterMartello) May 4, 2026
La industria ha invertido 16.000 millones de dólares en productos "sin humo" no por filantropía, sino por una estrategia financiera calculada: el 41,5% de los ingresos de gigantes como Philip Morris… pic.twitter.com/dqDpbBA5qH
El eje de la crítica apunta a que la nueva normativa legitima socialmente estos productos y favorece su expansión, especialmente entre adolescentes. Según datos de SEDRONAR 2025, el 29 por ciento de los estudiantes secundarios ya utilizó vapeadores en el último año, una cifra que duplica el consumo de cigarrillos tradicionales en ese grupo etario.
Además, remarcaron que la industria invirtió miles de millones en estos dispositivos como parte de una estrategia comercial, lo que pone en duda el argumento oficial de “reducción de daños”. En ese sentido, sostienen que el vapeo no reemplaza al tabaco sino que funciona como puerta de entrada a la adicción.
El nuevo esquema también genera dudas sobre su aplicación efectiva. La resolución exige controles estrictos, inspecciones y monitoreo constante de los productos, pero desde el Observatorio advierten que el propio ajuste impulsado por Milei debilitó la capacidad del Estado para fiscalizar, con menos personal y recursos.
A esto se suma una contradicción de fondo: mientras el discurso oficial promueve la desregulación y la “libertad individual”, la norma intenta establecer límites que, según especialistas, difícilmente se cumplan en un contexto de menor presencia estatal.
Finalmente, el informe advierte que Argentina rompe con más de una década de políticas restrictivas y se encamina hacia un modelo que, lejos de prevenir, administra el consumo de nicotina. “La salud pública queda subordinada a la lógica de mercado”, concluyeron desde el organismo.








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