Por Naty Tk, especial para NOVA
Cuando la gente piensa en la vida de un cantante, se imagina fama, escenario, luces, fans y aplausos. Ese momento existe, es maravilloso y único, pero la realidad es que detrás hay muchas cosas que el público no ve ni imagina.
Ser cantante es mucho más que subirse a un escenario, cantar o sacarse fotos; además de todo eso, implica trabajar mucho. Es esfuerzo diario, trámites, reuniones, ensayo constante y demás tareas. Y si sos cantautor, también significa pasar horas en el armado de temas, sacar notas musicales, escribir letras, inspirarse, producirlas y grabarlas… todo eso implica tiempo y dinero invertidos. Todo esto es como una gran cocina en la cual solo se ve el plato servido.
En mi caso, la música es un camino de varios años. Un recorrido de aprendizaje y crecimiento, luego de atravesar distintos desafíos y sostener mucha perseverancia. Detrás de cada presentación hay horas de ensayo, preparación y decisiones para que todo salga bien, para lo cual hay un gran equipo que lo compone: mis músicos, sonidista, prensa y manager.
Uno de los proyectos más importantes para mí fue la creación de mi primer disco solista. Fue mucho más que componer canciones, ya que también implicó producirlas con un gran referente como Chino Asencio. En mis temas volqué parte de mi vida y situaciones por las cuales atravesaba en ese momento. Detrás de cada uno hay horas de trabajo, decisiones y un deseo profundo de que mi música llegue a alguien del otro lado y se identifique con cada historia.
En el momento en que alguien escucha tu canción y se emociona o la relaciona con su propia historia de vida, ahí es donde todo cobra valor y sentido.
Después de años en este camino, sigo creyendo que ser cantante es mucho más de lo que se ve desde afuera. Es trabajo, constancia y pasión por lo que hacés. Es transformar emociones en una canción y compartirla con el mundo entero.








Seguí todas las noticias de Agencia NOVA en Google News






