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Testimonio invaluable

Ramón López, ex combatiente de Malvinas: "Yo no soy de los que se victimizan, cumplimos con nuestra obligación"

El periodista Félix Álvarez dialogó con Ramón López, presidente de la Federación de Veteranos 2 de Abril de la República Argentina, quien contó su experiencia en el conflicto.

En el marco de la conmemoración de un nuevo aniversario de la Guerra de Malvinas, el periodista Félix Álvarez dialogó en su programa de YouTube, Los Conozco a Todos, con el excombatiente Ramón López, presidente de la Federación de Veteranos 2 de Abril de la República Argentina.

El conductor y el veterano recordaron el conflicto bélico, y López expresó sus sentimientos respecto de lo sucedido: “Yo no soy de los que se victimizan, cumplimos con lo que era nuestra obligación en ese momento”, sostuvo.

“Creo que lo hicimos bien, a conciencia, más allá de que nuestra preparación quizás no haya sido la más profesional. Pero sí hemos dado todo lo que estaba a nuestro alcance e hicimos lo que fuimos a hacer. Perdimos, pero no significa que el enemigo haya sido superior a nosotros”, profundizó.

Luego, el excombatiente dio detalles sobre cómo fue su experiencia personal en el comienzo de la guerra: “Yo estaba haciendo la colimba”, recordó, y explicó: “Tuvimos una instrucción bastante estricta, con municiones de verdad, no con balas de fogueo. Nosotros practicamos cómo era el combate, la toma, todo lo que se tenía que hacer, y tuvimos una instrucción bastante interesante”.

“A mí me tocó estar en la Infantería de Marina. Yo tengo mucho orgullo de haber combatido en Malvinas, de haber tenido instructores que eran menores que yo y que nos han enseñado a usar un arma para poder defendernos. Nosotros fuimos a defender a la patria y lo hicimos de la mejor manera”, reflexionó.

Luego, rememoró: “Nosotros nos enteramos de la toma de Malvinas el 2 de abril, y no recuerdo si fue el día 3 cuando nos dijeron que nuestro batallón estaba afectado al teatro de operaciones. El 4 ya estábamos todos preparados para salir, y el día 6, a las 7 de la tarde, bajamos a Malvinas”.

“Una vez que se nos informó, dentro de nuestra inconsciencia a los 19 años, quizás no conocíamos el miedo al riesgo, porque íbamos a lo desconocido. Pero después el miedo fue tan grande que nos sorprendió a todos los excombatientes”, sostuvo. En ese sentido, contó que los bombardeos navales fueron la experiencia más extrema que les tocó vivir: “Era impresionante, castiga al ser humano y creo que quedó hasta el día de hoy en la cabeza de cada uno de los que vivimos eso”.

López continuó narrando su experiencia, dando detalles de la llegada de las tropas argentinas a Malvinas, recordando las caminatas con mochilas en el terreno de la isla y el acampe en un esquiladero de ovejas para descansar unas horas, hasta la instalación de la primera posición del batallón en el monte Tumbledown. “A los dos días fuimos a otro lugar, Upper Hill, donde nos instalamos definitivamente. Ahí permanecimos hasta el final del conflicto y fue donde sufrimos la mayoría de los bombardeos navales. No nos tocó el combate cuerpo a cuerpo, pero estuvimos a 100 metros”, detalló.

“El bombardeo con aviones o el combate con fusil estaba dentro de nuestro conocimiento, porque era lo que se usaba cuando hacíamos las prácticas. Lo que no estaba dentro de nuestro conocimiento era el bombardeo naval… unas explosiones que te levantan por el aire, que si estás con la boca abierta te revienta el estómago”, ahondó.

Por otro lado, López explicó que la mayoría de las tropas estaban compuestas por colimbas: “Una sección se compone de 36 soldados, de los cuales hay tres cabos segundos, un cabo primero y un oficial”, aclaró. Al mismo tiempo, también contó que, en su caso, no tuvieron problemas de alimentación, aunque lógicamente las circunstancias hacían que fuera difícil. “Es un reconocimiento a quienes cocinaban, porque las cocinas echaban humo y mostraban dónde estaba la posición”, dijo.

Luego, ante las preguntas de Álvarez, el veterano contó cómo fue la relación con los kelpers en su experiencia: “Yo bajé tres veces de la posición a la ciudad. Dos veces fuimos a bañarnos, y la otra fue cuando había llegado un barco con panadería, pero no tuvimos contacto con ellos. La orden era muy estricta: no molestar a los ciudadanos del lugar, y había muchos controles”, recordó. Además, explicó que la diferencia de idioma e incluso la de moneda dificultaban el comercio con los habitantes.

Sobre la vida en las islas durante el conflicto, López recordó que las primeras noches acamparon, pero que, una vez que comenzaron los bombardeos, se vieron obligados a dormir en la posición: “Era un pozo que tenía un techo hecho con lo que se encontraba y se tapaba con el poco pasto disponible. Dormíamos sentados. Había muchos que tenían ‘pie de trinchera’ por la humedad. Todo dependía del cuidado de cada uno”.

“A nosotros nos cuidaron mucho nuestros jefes en ese aspecto, estaban siempre encima nuestro, motivándonos. Después de muchos días aparecen la desmotivación, la depresión y el miedo, que hacen que decaiga el soldado. Pero nosotros tuvimos un buen trato, al menos en el lugar donde estaba yo; no puedo hablar por los demás, pero en mi caso hubo muy buena camaradería”, detalló.

Según contó el excombatiente, la información que tenía en medio del conflicto era prácticamente nula. “Teníamos un desconocimiento total. Lo que decía Radio Colonia era lo que sabíamos. Los datos que teníamos eran mínimos y, pensándolo hoy, con la tecnología que había, era muy complicado”. También recordó que llegaban envíos del continente, pero no se podían distribuir. En el caso de las cartas, explicó que a veces llegaban sin nombre y apellido, lo que dificultaba la entrega.

El excombatiente también habló de lo que implican en una guerra las diferencias sociales existentes en la sociedad. “Es un combo de un montón de cosas, porque las guerras las arman los generales, pero los muertos los pone la gente pobre. Por eso pasa que cuanto más lejos de Buenos Aires están las provincias de origen de los conscriptos, menos reclamos hay; porque le cuesta al familiar o al veterano venir a hacer el reclamo a Buenos Aires”, señaló.

“En la actualidad no hay un veterano que no tenga un reconocimiento o un beneficio en su provincia, pero eso fue un trabajo que llevó mucho tiempo; después de la guerra hemos vivido bastante peor”, sostuvo.

En cuanto al planteo sobre si los militares argentinos realmente planeaban entrar en combate o si la idea inicial era tomar posición de las islas para luego negociar, la respuesta de López fue contundente: “En esa época nosotros teníamos un poderío militar interesante. No fuimos inferiores a ellos. Teníamos grandes ingenieros, cosas que no tenían otros países, gente con una capacidad impresionante. El misil tierra-aire solamente nosotros lo teníamos. Había poder suficiente para tomar la decisión que se tomó. No sé si fue bueno o malo, pero los soldados pusimos el cuerpo. ¿Qué sucedería si después de 150 años no reclamamos? Nosotros somos muy respetados en el mundo por Malvinas”, sostuvo.

En referencia a esto, recalcó que existe un gran respeto a nivel global, algo que —según señaló— no sucede dentro de la Argentina. “Para cambiar una ley tenemos que hablar 20 mil veces con un diputado. Hay algunas cosas que a los veteranos se nos complican acá. El reconocimiento lo dicen de la boca para afuera, pero a la hora de los hechos se esconden; no es real”, cerró.

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