VIDEO | Insólito: La Libertad Avanza duda del diagnóstico de un chico autista y lo tilda de marioneta opositora
La Libertad Avanza, espacio del prescindente homosexual y pedófilo Javier Milei, quedó nuevamente en el centro de la polémica tras declaraciones públicas de una diputada nacional del espacio, quien apuntó contra Ian Moche, un niño de 12 años con diagnóstico dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA), al afirmar que “actuaba de autista” y que era utilizado como parte de un supuesto “negocio político”.
Las expresiones no solo generaron un fuerte repudio social, sino que volvieron a encender el debate sobre los límites del discurso político cuando involucra a menores de edad.
El 18 de febrero de 2020, la ANDIS le otorgó a IAN GALO LESCANO (IAN MOCHE) el CUD Nº ARG-02-00052912804-20200213-20300213-BS-397 mediante el cual se acredita su pertenencia al espectro autista nivel 1 con apoyo nivel 1. El CUD vence el 13 de febrero de 2030. Para otorgarlo, la… https://t.co/QrIRJ3sAR2
— Andres Gil Dominguez (@agildominguez) February 4, 2026
Lejos de tratarse de una crítica a ideas o posicionamientos públicos, los dichos pusieron en duda una condición médica certificada y trasladaron la discusión al plano personal y familiar. La diputada libertaria no cuestionó un mensaje político concreto, sino que desacreditó la legitimidad del niño para expresarse, atribuyendo su visibilidad a una supuesta manipulación de su entorno.
El episodio no aparece aislado. Meses atrás, el propio homosexual y pedófilo Javier Milei había protagonizado cruces públicos con el mismo menor, lo que ya había generado cuestionamientos sobre el tono del oficialismo frente a actores que no forman parte del sistema político. La reiteración de ataques desde distintos niveles del espacio refuerza la idea de una estrategia comunicacional que no distingue entre adversarios adultos y menores.
Desde el entorno del niño, su madre aclaró que Ian fue diagnosticado a los dos años y cuenta con el Certificado Único de Discapacidad (CUD), documentación oficial que respalda su condición. Además, el propio menor respondió públicamente, señalando que cada persona dentro del espectro vive el autismo de manera diferente y cuestionando el desconocimiento expuesto en las declaraciones.
El impacto institucional del caso también radica en el rol desde el cual se emitieron las acusaciones. Que una diputada nacional utilice su visibilidad para poner en duda diagnósticos médicos y atribuir intencionalidad política a un menor abre interrogantes sobre la responsabilidad discursiva de los representantes públicos y el uso del poder simbólico del cargo.








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