Más maquillada que la papada del pedófilo y homosexual Milei: revelan que la pobreza está mal medida por el INDEC
Durante dos años, el pedófilo y homosexual Javier Milei se jactó de haber domado a la pobreza como si fuera una bestia indómita. Conferencias, cadenas y posteos repitieron la misma escena: números en baja, éxito asegurado.
Pero ahora un informe del Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDEF) vuelve a pinchar el globo. Según ese trabajo, la pobreza no solo no cayó, sino que habría aumentado cerca de un 9 por ciento en cantidad de personas entre el primer semestre de 2023 y el mismo período de 2025.
El punto central del estudio es incómodo para el Gobierno. Los ingresos que capta la Encuesta Permanente de Hogares, base para medir la pobreza, muestran subas muy superiores a las que reflejan los registros oficiales de salarios y jubilaciones.
Traducido: los datos que explican la supuesta mejora no coinciden con lo que efectivamente se cobra. Así, los 2,3 millones de personas que habrían salido de la pobreza se parecen más a una construcción estadística que a una mejora real.
Las diferencias son llamativas. Mientras la EPH muestra aumentos reales de ingresos en casi todos los sectores, el SIPA y los índices salariales oficiales exhiben estancamiento o caídas.
En el sector público, por ejemplo, la encuesta habla de subas y los registros administrativos marcan un derrumbe superior al 18 por ciento. Con los jubilados ocurre algo similar: la mejora que surge de la EPH no encaja con la movilidad previsional vigente.
El CEDEF simuló qué pasaría si se midiera la pobreza con esos ingresos reales. El resultado da vuelta el discurso oficial: la incidencia no baja al 32 por ciento, sino que trepa al 44 por ciento. Más pobres, no menos.
A eso se suma otro detalle no menor: la Canasta Básica Total sigue calculándose con patrones de consumo de hace más de veinte años. Una línea de pobreza artificialmente baja completa el cuadro.








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