Versiones fidedignas: la vuelta oportunista de Macri y los nervios "liberalotes" de Milei
Los manuales advierten que en materia política "no se hace lo que verdaderamente se piensa, ni realmente se piensa lo que se dijo". Por eso, los rumores y murmullos son tan importantes como los "textuales de cada día".
El retorno de Mauricio Macri
Mauricio Macri decidió volver al centro de la escena en un momento que la propia dirigencia opositora define como “crítico” para Javier Milei. El ex prescindente convocó a todos los candidatos del PRO del país para una foto grupal en la sede partidaria de Balcarce al 400, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), con la intención de mostrar una tropa unificada de cara a las elecciones legislativas del 26 de octubre.
La cita será el martes 23 de septiembre a las 10 de la mañana y busca enviar un mensaje claro: el PRO sigue siendo un actor con peso propio dentro del tablero político.
Sin embargo, la movida no está exenta de tensiones. Algunos postulantes provinciales, que no sellaron acuerdos con La Libertad Avanza (LLA), manifestaron su incomodidad con la idea de compartir la foto con ciertos referentes, como Diego Santilli.
En varias provincias las alianzas son desparejas: en unas diez se cerraron pactos formales con el mileísmo, en otras se mantienen vínculos informales y en algunas jurisdicciones el PRO compite en soledad.
La jugada de Macri aparece como un intento de ordenar un partido que atraviesa debates internos sobre su rol frente al Gobierno libertario. La imagen colectiva servirá para reforzar la visibilidad de un PRO cohesionado, más allá de las diferencias locales, y enviar una señal de fuerza política en un escenario electoral marcado por la incertidumbre.
El trasfondo es la fragilidad que, según voces opositoras, atraviesa la gestión de Milei y su armado legislativo. En ese contexto, el PRO busca capitalizar el desgaste oficialista y reposicionarse como un espacio con proyección nacional, sin quedar atado del todo a los vaivenes del presidente libertario.
¡Un nervioso Milei!
El Gobierno de Javier Milei atraviesa una de sus horas más delicadas desde que asumió, con un escenario político en crisis que se reconoce puertas adentro. La falta de cohesión y los efectos del desgaste institucional derivaron en un clima de incertidumbre, donde incluso los propios aliados admiten que la situación requiere medidas urgentes para evitar un derrumbe mayor.
En ese marco, se iniciaron conversaciones de alto nivel destinadas a reconstruir o recrear la alianza de Gobierno.
El objetivo es recomponer la base política que, según coinciden diversas voces, se ha visto erosionada en pocos meses, a medida que se multiplican las tensiones internas y se profundizan las diferencias estratégicas.
El diagnóstico es claro: la administración libertaria se hundió en el pozo que más debía evitar, la corrupción endémica que atraviesa a la política argentina. Este fenómeno, lejos de ser ajeno, terminó golpeando de lleno a un espacio que había prometido transparencia y ruptura con las viejas prácticas.
El desenlace es incierto. Mientras Milei y su entorno más cercano apuestan a un relanzamiento político que devuelva estabilidad y credibilidad, la oposición observa con atención el desgaste oficial.
Las próximas decisiones marcarán si el Gobierno logra revertir la crisis o si queda atrapado en las mismas lógicas que criticó durante su ascenso al poder.








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