Amores, familia y amigos: así se maneja la Escuela de Medicina marplatense
La gestión de la Escuela Superior de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP) atraviesa una crisis de confianza. Docentes y personal denuncian que la conducción prioriza vínculos personales, relaciones familiares y conexiones sentimentales por encima del mérito académico y la transparencia.
Vínculos familiares y personales en la gestión
#Ahora
— Carrera de Medicina UNMDP (@esmedicinamdp) August 16, 2023
Con participación de docentes y personal universitario se realiza una capacitación, conversatorio a cargo del Dr. Paulo Falcón: “La universidad entre la crisis y la oportunidad”. Un encuentro para incrementar nuestra formación. @adrianalasino @gaangelini @DanielReynoso pic.twitter.com/Wz5TcKpQML
Son 11 las personas que integran el gabinete del director interino, Adrián Alasino. ¿Cuántas parejas se pueden armar dentro de un gabinete tan chico? La respuesta sorprende: varios comparten el mismo techo.
En primer lugar, la licenciada en Nutrición Lorena Lázaro-Cuesta, actual Subsecretaria Académica. Según testimonios internos, mantiene un amorío con Alasino que ambos intentan ocultar. ¿Lo más insólito? No sería su único affaire: los pasillos cuentan que también estuvo vinculada sentimentalmente con un integrante del personal no docente, lo que habría generado tensiones puertas adentro y en la propia relación con el director interino.
Pero Alasino no está solo en esto de mezclar trabajo y afectos. El vicedirector interino Gabriel Angelini también acomodó a su pareja: Mariana Berberian, traductora pública y profesora de inglés, fue designada como Secretaria de Extensión sin experiencia previa en educación universitaria. ¿Coincidencia? Difícil. ¿Casualidad? Imposible.
Y la lista sigue. El subsecretario de Vinculación y Transferencia, Ignacio Uriarte, comparte gabinete con su pareja, Analía Rearte, hoy Subsecretaria de Investigación. ¿Un gabinete tan chico y tantas parejas? Como diría Barassi: “Raro”.
Para sumar color, Rearte fue directora de Epidemiología nacional durante el gobierno de Alberto Fernández y mantiene vínculos cercanos con Carla Vizzotti. ¿Hace falta recordar qué nos hace acordar su nombre? A los encierros interminables de la pandemia y al escándalo del vacunatorio VIP.
Tampoco falta la familia: Gabriel Candela, cuñado de Alasino, fue incorporado mediante contrato para tareas de mantenimiento. ¿Cuál es el problema? Ese trabajo corresponde a personal no docente de la universidad. ¿Entonces para qué sirve el contrato? Para esquivar gremios, obligaciones y concursos, claro.
En un contexto nacional donde se pelea por incorporar nuevos trabajadores en planta, este atajo no solo es irregular, sino también un gesto político fuerte: ¿la Escuela de Medicina se suma a los que luchan por derechos laborales o juega a burlarlos?
Como si fuera poco, Angelini combina su rol de vicedirector de la carrera con el de director del Hospital Municipal de Balcarce. Dos cargos pesados, en dos ciudades distintas. ¿Cumple ocho horas en cada uno? ¿Alguno de ellos lo ganó por concurso? La respuesta no sorprende a nadie.
Concursos bajo sospecha
Los vínculos personales también se filtran en los concursos y designaciones académicas. El caso más polémico: Carlos Hudson que es historiador, pero fue nombrado profesor titular no en una, sino en dos materias sin tener formación específica en Medicina. Además, sobre este personaje circularían versiones de que acumula denuncias por acoso de parte de estudiantes, aunque no han sido aclaradas públicamente.
Y no es un hecho aislado. Docentes denuncian concursos arbitrarios, con impugnaciones y descargos que ya circulan hasta en redes sociales. Según los denunciantes, los concursos se resuelven a favor de candidatos “ya elegidos”, dejando de lado el mérito académico.
Una vieja práctica que se repite
El malestar no es nuevo. Hasta este año, los 500 cargos docentes se decidían directamente a dedo por el director interino de la ESM, quien a su vez fue nombrado —también a dedo— por el rector. Todo muy transparente, ¿no? Así funcionaba la regla: si un año te peleabas con la gestión, al siguiente dejabas de dar clases.
Actualmente, la comunidad académica advierte que una carrera de la envergadura de Medicina no puede seguir manchada por manejos oscuros y discrecionales. Porque, al final del día, la pregunta queda flotando: ¿es una escuela de medicina o un club privado de amores, familia y amigos?








Seguí todas las noticias de Agencia NOVA en Google News















