Gremiales
Tramposo y mentiroso

La paritaria que huele a dinero sucio: Moyano acepta migajas mientras el Gobierno festeja

Más que un logro sindical, es una traición: el líder camionero Hugo Moyano se agacha frente al Gobierno y avala condiciones que profundizan la precarización laboral. (Dibujo: NOVA)

Hugo Moyano selló un acuerdo salarial que parece más un guiño al Gobierno de Javier Milei que una defensa de los trabajadores.

La paritaria del Sindicato de Camioneros establece un aumento del 3,3 por ciento en tres tramos hasta febrero de 2026, con pagos adicionales que se incorporan al salario básico.

Una cifra por debajo de la inflación proyectada, lo que asegura la pérdida del poder adquisitivo de los afiliados.

Pero detrás de los números hay una sospecha que no puede ignorarse: algunos analistas señalan que Moyano habría recibido incentivos económicos para cerrar el trato sin chistar, convirtiendo su firma en un acto de complicidad con la política de ajuste oficialista.

El Ministerio de Capital Humano celebró el acuerdo como un modelo a seguir, evidenciando la estrecha alianza entre el sindicalismo oficialista y el Gobierno de Milei.

Mientras los trabajadores pierden capacidad de compra, Moyano y su entorno se aseguran un lugar privilegiado en la mesa del poder, levantando sospechas sobre beneficios personales que podrían haber facilitado el acuerdo.

Este pacto, más que un logro sindical, es una traición. El líder camionero se agacha frente al Gobierno y avala condiciones que profundizan la precarización laboral, dejando a los trabajadores expuestos a la inflación y la explotación. ¿Será que le inflaron los bolsillos?Hugo Moyano selló un acuerdo salarial que parece más un guiño al Gobierno de Javier Milei que una defensa de los trabajadores.

La paritaria del Sindicato de Camioneros establece un aumento del 3,3 por ciento en tres tramos hasta febrero de 2026, con pagos adicionales que se incorporan al salario básico. Una cifra por debajo de la inflación proyectada, lo que asegura la pérdida del poder adquisitivo de los afiliados.

Pero detrás de los números hay una sospecha que no puede ignorarse: algunos analistas señalan que Moyano habría recibido incentivos económicos para cerrar el trato sin chistar, convirtiendo su firma en un acto de complicidad con la política de ajuste oficialista.

El Ministerio de Capital Humano celebró el acuerdo como un modelo a seguir, evidenciando la estrecha alianza entre el sindicalismo oficialista y el Gobierno de Milei.

Mientras los trabajadores pierden capacidad de compra, Moyano y su entorno se aseguran un lugar privilegiado en la mesa del poder, levantando sospechas sobre beneficios personales que podrían haber facilitado el acuerdo.

Este pacto, más que un logro sindical, es una traición. El líder camionero se agacha frente al Gobierno y avala condiciones que profundizan la precarización laboral, dejando a los trabajadores expuestos a la inflación y la explotación. ¿Será que le inflaron los bolsillos?

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