La columnista invitada
Traición y desguace

Todos vende patria

Mientras Estados Unidos bloquea a Venezuela, el gobernador bonaerense actúa como su cómplice, paralizando la producción, vendiendo buques pagados por adelantado y hundiendo un patrimonio estratégico creado por Perón.

Por Bárbara Solernou (*), especial para NOVA

Parece que Javier Milei no es el único topo con la misión de destruir el Estado argentino. Axel Kicillof es “compañero” pero opera en el mismo sentido.

Hace 6 años tiene a su cargo la fábrica de barcos más grande del país, el Astillero Río Santiago, y no solo paraliza su producción, sino que ¡vacía el poco trabajo que todavía tiene! Quiere vender los buques venezolanos Eva Perón y Juana Azurduy que PDVSA pagó totalmente y por adelantado.

No solo no cumple con el compromiso contraído, sino que encubre el delito cometido sobre ese contrato. En vez de denunciar a Daniel Scioli que se fumó la guita de los buques venezolanos y devolverla al ARS para terminar las obras, ¿propone rescindir el contrato y vender los buques a medio hacer? ¿Para quién mierda juega?.

Es una barrabasada inaceptable ordenada por la embajada yanqui que es su real mandante.

Estados Unidos tiene bloqueada a Venezuela y vetado al ARS de toda producción naval, y Kicillof en vez de enfrentar el conflicto y defender la industria nacional ¿obedece a los yanquis y traiciona el interés argentino? ¡Basta de ser cómplices de los vende patria, compañeros! El Astillero Río Santiago es una fábrica fundamental para un país marítimo como la Argentina.

Creado por Juan Domingo Perón, para la construcción de grandes buques de ultramar, con la conciencia de que para ser una Patria libre debemos manejar el transporte del comercio internacional e independizarnos de las flotas extranjeras.

Por ser 100 por ciento estatal, su objetivo nunca fue el lucro y la ganancia, sino la soberanía. Así nació el astillero más grande de la Argentina, y del continente en su momento, como patrimonio estratégico de un proyecto de liberación nacional.

Y los trabajadores fueron siempre los custodios de esta propiedad social de todos los argentinos. Por esto mismo, tiene enemigos de afuera y de adentro que lo quieren voltear.

¿Cómo se dinamita una fábrica de 3 mil trabajadores especializados, con más de 800 máquinas herramienta y 20 grúas (todas de gran porte), más de 400 metros de muelles de alistamiento, un dique seco de más de 10 mil toneladas, etc.? Paralizando su producción, vaciándola de trabajo, porque una fábrica que no fabrica no tiene razón de existir.

¡Y es precisamente lo que están haciendo desde la empresa-Wasiejko, el gremio Pancho Banegas, la intendencia-Secco y el gobierno-Kicillof! Lo mismo que la derecha liberal, están destruyendo el Estado argentino.

¡Abran los ojos muchachos! Venezuela, la primera reserva de petróleo del mundo, y PDVSA la cuarta petrolera del planeta, ha sido el mejor cliente del ARS, mejor que la Armada, que YPF y que la propia ELMA.

Porque no solo encargó los buques más modernos de la historia del ARS que significaba un salto tecnológico para la empresa, sino que pagó por adelantado y en su totalidad los 2 barcos sin que el ARS le entregara ni siquiera uno.

¿Por qué? Porque Scioli en el 2009 se fumó la guita de los venezolanos y jamás la regresó a la fábrica. La usó para la obra del estadio único de La Plata desfinanciando las obras para Venezuela.

Ahí comienza la actual parálisis productiva del ARS ¡y nadie lo denuncia! ¿Son todos cómplices? 23 millones de dólares es la guita que el entonces gobernador Scioli, el ministro de Producción Ferré y el presidente del ARS González Elicabe, desviaron de la fábrica.

El tribunal de cuentas de la provincia, a través de su relator Sergio Sánchez, le hizo ¡5 auditorías en un año! exigiendo ese faltante de guita sin rendir y no pasó nada, todos encubrieron.

Nosotros venimos denunciando esto hace años a través de circulares, solicitadas en diarios, notas en radios, pero todos callan. En 2021 le mandamos carta a CFK, en 2024 al gobernador Kicillof y en 2025 al arzobispo Carrara, y no pasó nada.

A 19 años de conseguido los contratos gracias a la alianza de Néstor Kirchner y Hugo Chávez, bautizados Eva Perón y Juana Azurduy por el mismísimo Chávez, festejados con toda pompa en el Salón Azul de la Casa de Gobierno (La Plata, 2005) se transformó en un conflicto de vida o muerte en donde terminar las obras significa recuperar la producción y no hacerlo es el tiro de gracia final.

Todo el crédito, el prestigio y la excelente historia de producción que se construyó a lo largo de 77 años de trayectoria pretenden tirarlo por la borda las actuales autoridades políticas empresaria-gremiales abandonando el contrato y vendiendo los barcos más importantes técnica y geopolíticamente de la historia del ARS. Kicillof-Secco-Wasiejko-Banegas en contra del Estado Empresario Argentino.

¿Cómo se explica este disparate en el que el mismísimo jefe desfinancia y vacía su propia empresa que debiera reactivar? ¿Cómo puede ser que ni el gremio, que debiera defender el trabajo, denuncie este vaciamiento? ¡Porque no son los reales jefes, compañeros! Son subalternos, obedecen a la embajada yanqui. Su impotencia en realidad es subordinación política.

Los traidores cobran por vender la Patria, pero lo trabajadores solo ganan si la defienden. Dependen del trabajo para llevar el pan a la mesa. Da bronca tanto robo, impunidad y resignación.

Los viejos trabajadores enfrentaron hasta una ocupación armada de la fábrica a manos de la Prefectura. Somos argentinos, hay que luchar. Kicillof devolvé los 23 millones de dólares de Venezuela al ARS para terminar las obras Eva Perón y Juana Azurduy y reactivar la producción naval que es la razón de existir de nuestro Astillero querido.

(*) Consejo de Fábrica; Astillero Río Santiago; Social 21 La Tendencia.

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