La princesa Diana y los secretos de los 90: hallaron su cápsula del tiempo con tesoros inesperados
La cápsula enterrada por la princesa Diana en marzo de 1991 en el Hospital Great Ormond Street fue abierta en agosto de 2025 durante las obras para un nuevo centro de cáncer infantil. Contenía objetos icónicos de la época, elegidos por dos niños británicos.
La cápsula del tiempo que la princesa Diana ayudó a enterrar hace más de tres décadas finalmente fue abierta en agosto de 2025, revelando un retrato único de los años noventa.
El descubrimiento ocurrió en el Hospital Great Ormond Street de Londres, donde la difunta princesa de Gales había participado en marzo de 1991 en la colocación de la piedra fundacional del edificio Variety Club. Allí se selló una caja de madera recubierta de plomo, que se mantuvo intacta hasta que las obras de construcción de un nuevo centro oncológico infantil obligaron a retirarla.
El proyecto se originó a partir de un concurso del programa infantil británico “Blue Peter”, en el que dos niños ganadores fueron los encargados de decidir qué objetos se incluirían para representar la vida de esa década.
Los elegidos fueron tan variados como simbólicos: monedas británicas, una calculadora solar, semillas de árboles de Kew Gardens, un pasaporte europeo, papel reciclado, un holograma de un copo de nieve, una televisión de bolsillo, un ejemplar del diario The Times, el álbum “Rhythm of Love” de Kylie Minogue (1990), cartas escritas por pequeños y una fotografía de la propia Diana.
Aunque algunos elementos se vieron dañados por la humedad, como las cartas y papeles, la mayoría de las piezas se mantuvo en buen estado. Expertos archivistas ya trabajan en restaurar los documentos que se deterioraron con el paso de los años.
El momento de la apertura fue descrito como profundamente emotivo por el personal del hospital, que lo vivió como si se tratara de un mensaje directo de otra generación. Además, el hospital confirmó que planea enterrar una nueva cápsula del tiempo como parte de las renovaciones actuales, para dejar un legado a las futuras generaciones.
La historia también revive un antecedente aún más lejano: en 1872, la entonces princesa Alexandra —futura reina consorte de Eduardo VII— había dejado otra cápsula en el mismo hospital, aunque aquella nunca pudo ser encontrada.
La de Diana, en cambio, emergió con fuerza, transformándose en un puente tangible hacia los recuerdos y la cultura pop de los años noventa.








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