Por Gustavo Zandonadi, especial para NOVA
Hace 21 años, la Selección Olímpica escribió una página gloriosa en la historia del fútbol argentino. Invicto, el equipo de Marcelo Bielsa ganó la medalla de oro en fútbol, algo que estuvo cerca pero se negó en 1928 y en 1996.
El 28 de agosto de 2004 Argentina volvió a ser campeón. No fue en el Maracaná ni en Wembley, sino en Atenas, cuna de los Juegos Olímpicos y símbolo de la épica.
Allí, un grupo de jóvenes liderados por Marcelo Bielsa -que venía del fracaso en el Mundial 2002- le hizo chapa y pintura al orgullo del futbolero argentino, averiado desde la vergonzosa eliminación de la Copa del Mundo disputada dos años antes.
La campaña fue perfecta. Seis partidos, seis victorias. Diecisiete goles a favor, ninguno en contra. Un equipo que no solo ganó, sino que enseñó. Que no solo compitió, sino que representó.
En fase de grupos Argentina venció 2–0 Túnez, aplastó a Serbia y Montenegro por 6-0 y le ganó 1–0 a Australia. En cuartos de final destrozó a Costa Rica por 4-0 y en semifinales dejó afuera -como en el Mundial 90- a Italia, al ganarle por 3-0. En el último partido superó a Paraguay por 1-0.
Por reglamento, todos los jugadores debían tener menos de 23 años, salvo tres refuerzos mayores, que fueron Roberto Ayala, Gabriel Heinze y Cristian “Kily” González.
En la cancha, el equipo fue un reloj suizo. Javier Mascherano cortaba, Andrés D’Alessandro creaba y Carlos Tévez definía. Ese equipazo no tuvo rival.
Plantel argentino, campeón olímpico 2004
Germán Lux, Wilfredo Caballero (arqueros), Roberto Ayala, Fabricio Coloccini, Gabriel Heinze, Clemente Rodríguez, Leandro Fernández (defensores); Javier Mascherano, Cristian “Kily” González, Andrés D’Alessandro, Luis González, Nicolás Medina (volantes), César Delgado, Carlos Tevez; Mauro Rosales, Javier Saviola, Mariano González y Luciano Figueroa (delanteros).








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