VIDEO | Alejandro Agustín Lanusse, el más político de los dictadores
Por Gustavo Zandonadi, especial para NOVA
El 26 de agosto de 1996 murió el teniente general Alejandro Agustín Lanusse, presidente de facto de la Argentina entre 1971 y 1973.
Nacido el 28 de agosto de 1918, el general que a fines de la convulsionada década del 60 alcanzó la jerarquía de Comandante en Jefe del Ejército llegó al poder en plena crisis del régimen militar, en 1971.
Con la influencia de Juan Domingo Perón desde Puerta de Hierro en su mejor momento, el poder castrense entendió que había llegado el tiempo de la retirada, pero que debían hacerlo con decoro para salvar el honor de las Fuerzas Armadas.
Los desafíos que enfrentó Lanusse desde el minuto cero de su gestión fueron contener la violencia política y ponerse al frente de un diálogo con el líder justicialista, algo resistido pero inevitable.
Durante su breve pero intenso mandato, Lanusse impulsó la creación de la Cámara Federal Penal, un tribunal especial con competencia para juzgar delitos vinculados a la guerrilla.
El objetivo era claro: combatir la subversión con herramientas jurídicas, en lugar de recurrir exclusivamente al aparato represivo. En esa época combatir al crimen con la letra en vez de con los fierros, era algo auténticamente revolucionario.
El contexto no era menor. A comienzos de los años 70, la Argentina vivía una escalada de violencia política, con el accionar de organizaciones armadas como Montoneros y el ERP, y una creciente radicalización de la juventud. A la luz de lo que vino después, la solución de Lanusse era, cuando menos, bastante más civilizada.
En materia política el Presidente era consciente del desgaste del régimen militar, en el poder desde 1966, por lo que anzó el llamado “Gran Acuerdo Nacional” a instancias de su ministro del Interior, Arturo Mor Roig.
Se trataba de un llamado a elecciones con participación del peronismo, aunque con la exclusión de Perón si el exiliado no aceptaba las condiciones que le imponía una cada vez más débil Revolución Argentina.
Si quería ser candidato en marzo de 1973, Perón debía fijar domicilio en el país antes del 25 de agosto de 1972. Perón volvió, pero lo hizo recién el 17 de noviembre de 1972. Como no pudo competir por no estar a derecho con norma de Lanusse, el candidato fue Héctor Cámpora, acompañado por Vicente Solano Lima.
El peronismo concurrió a las elecciones por primera vez desde 1954 y lo hizo en alianza con otros partidos en lo que se llamó Frente Justicialista de Liberación. El 11 de marzo de 1973 el FREJULI se impuso por el doble de sufragios a la Unión Cívica Radical, que postuló a Ricardo Balbín y a Fernando De la Rúa.
El 25 de mayo el presidente de facto entregó el poder a Cámpora, pese a la especulación que secrores de derecha intentaron hacer circular para evitar que el timón del país quede en manos de un hombre al que la izquierda peronista veía con simpatía.
Lanusse, por encima de toda intriga, cumplió con el compromiso asumido la misma noche del 11 de marzo, cuando felicitó al candidato ganador.
Tras dejar la presidencia mantuvo una activa vida pública. Escribió libros, opinó sobre política y se convirtió en una voz crítica del autoritarismo militar, especialmente durante la última dictadura iniciada en 1976.
Su evolución ideológica lo llevó a denunciar violaciones a los derechos humanos y a declarar como testigo en el juicio a las Juntas Militares en 1985, sin renegar de su pasado castrense.








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