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Crisis económica

Basura en las calles, apagones de 20 horas y turismo en caída: la isla se hunde en la estanflación

La economía retrocede, los apagones paralizan la producción, el agua escasea y hasta los símbolos históricos —azúcar y turismo— colapsan.

El olor de la basura invade calles enteras de La Habana, donde montañas de desechos bloquean el tránsito bajo el sol caribeño. No se trata de una huelga de recolectores: simplemente no pasan con la frecuencia necesaria. La postal, que ya se volvió cotidiana, se suma a los apagones de hasta 20 horas, cortes de agua y estantes vacíos en medio de la peor crisis económica y energética que atraviesa Cuba en décadas.

Según cifras oficiales, la economía cayó un 1,1 % en 2024, y la Cepal proyecta un retroceso aún mayor del 1,5 % para este año. Aunque la inflación se ha moderado, continúa en niveles de dos dígitos. Para economistas como Everleny Pérez Villanueva, el país vive una recesión profunda: “En un país con apagones de hasta 20 horas, el aparato productivo no funciona”.

La Unión Eléctrica de Cuba reporta a diario déficits energéticos que superan el 40 % de la demanda nacional, lo que trastoca la vida cotidiana y obliga a modificar rutinas. “Tengo que estar conectado siempre o pierdo clientes”, cuenta Lázaro Hernández, fotógrafo de 38 años que trabaja con turistas. Pero ni siquiera el turismo, la joya de la economía, escapa a la crisis: entre enero y julio llegaron 1,58 millones de viajeros, un 17 % menos que en 2024, y la ocupación hotelera cayó al 24 %.

Los problemas también alcanzan al suministro de agua. Cerca de un millón de personas, el 10 % de la población, se ven afectadas a diario por la falta del servicio, según reconoció el presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos. A esto se suma el colapso de la histórica industria azucarera, que registró en la zafra 2024/2025 su peor resultado en más de un siglo, con menos de 150.000 toneladas.

“Cuba vive un escenario de estanflación: producción colapsada, inflación alta y dependencia de importaciones”, afirma Mauricio De Miranda Parrondo, economista de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia.

La canasta básica subsidiada, antes garantía de cierta igualdad, se redujo drásticamente. Faltan arroz, frijoles, aceite y hasta pollo, que en algunos barrios no se distribuye hace ocho meses. Aunque los jubilados recibieron un aumento, la realidad es que la mayoría de productos se venden al tipo de cambio informal, cercano a los 400 pesos por dólar, lo que diluye el impacto.

Ni el azúcar ni el turismo, dos símbolos de la Cuba que alguna vez fue motor regional, logran sostenerse. “La zafra era un símbolo, y ya prácticamente no existe. Ni el azúcar ni el turismo. Eso lo dice todo”, sintetiza Pérez Villanueva.

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