Mundo LGBT
Un ataque que refleja la violencia

Brutal golpiza a un joven gay en Palermo: el odio avanza en Argentina

A Juan Sabín, de 24 años, lo atacaron a la salida de un boliche con insultos homofóbicos y le fracturaron la mandíbula. Tendrá que operarse con placas de titanio.

Lo que debía ser una salida con amigos terminó en una pesadilla para Juan Sabín, un joven argentino de 24 años que fue brutalmente golpeado en Palermo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, solo por ser gay. El ataque ocurrió el sábado de madrugada, cuando Juan y un amigo esperaban un auto para regresar a su casa tras salir del boliche Rheo.

“Dejámelo a mí, siempre quise pegarle a uno de estos”, dijo uno de los agresores antes de derribarlo al piso y patearle la cara. Las patadas le provocaron una doble fractura de mandíbula, que requerirá una cirugía maxilofacial con placas de titanio. El costo de los materiales ascendía a siete millones de pesos, suma que Juan logró reunir gracias a la solidaridad de miles de personas que difundieron su caso.

El hecho se suma a un preocupante crecimiento de ataques homofóbicos en el espacio público. Según datos del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+, en apenas seis meses de 2025 ya se registró el 72 por ciento de los casos reportados en todo 2024, muchos de ellos con niveles de saña alarmantes.

Distintas organizaciones advirtieron que estos hechos no ocurren en el vacío, sino en un contexto de discursos de odio legitimados desde el poder político. “El gobierno de Milei ha recortado organismos de derechos humanos, eliminado el Inadi y habilitado un clima de violencia hacia las diversidades”, denunció el diputado Esteban Paulón, histórico referente de la Federación Argentina LGBT.

Para Amnistía Internacional Argentina, “el Estado no puede mirar para otro lado frente a agresiones que dejan marcas físicas y psicológicas profundas y que buscan disciplinar a las personas por ser quienes son”.

Mientras tanto, Juan intenta recuperarse en la casa que comparte con su madre en Malvinas Argentinas. Su caso no solo expone la vulnerabilidad de la comunidad LGBT, sino también la capacidad de la sociedad civil de organizarse y dar respuestas donde el Estado falla.

“Nadie se salva solo”, reflexionó el propio Juan en redes, agradecido por la solidaridad que le permitió costear su operación y con la determinación de buscar justicia para que sus agresores no queden impunes.

Lectores: 508

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: