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Cumbre BRICS en Brasil

China se ausenta de la cumbre BRICS y refuerza incertidumbre sobre el futuro del bloque

El presidente chino no asistirá al encuentro en Río y delega en su primer ministro, en un momento crítico para el grupo ampliado, que busca mayor cohesión frente a las presiones de Estados Unidos y la incertidumbre global.

Este domingo comenzó en Río de Janeiro una nueva cumbre de líderes del BRICS, el bloque de economías emergentes que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, junto a sus recientes incorporaciones: Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Indonesia e Irán. Sin embargo, el inicio del encuentro quedó marcado por una ausencia resonante: por primera vez en más de una década, el presidente chino Xi Jinping decidió no asistir.

La ausencia del líder de la segunda economía del mundo ocurre en un momento de especial tensión para el BRICS, que enfrenta presiones externas por las políticas comerciales del presidente estadounidense Donald Trump y desafíos internos derivados de su reciente expansión. En su lugar, Xi envió al primer ministro Li Qiang, su mano derecha y una figura clave en la política económica del país.

Aunque su decisión generó especulaciones, analistas sostienen que no implica una desvalorización del BRICS en la estrategia geopolítica china. Según Chong Ja Ian, profesor de la Universidad Nacional de Singapur, “el BRICS sigue siendo un instrumento importante para que Beijing contrarreste la influencia de EE.UU. y sus aliados”. La elección de Xi podría responder más bien a prioridades internas, como la desaceleración económica y la preparación de un importante cónclave político en China.

Junto a Xi, otro ausente destacado es el presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien participará por videoconferencia debido a la orden de arresto internacional que pesa en su contra por crímenes de guerra en Ucrania. Brasil, como firmante del Estatuto de Roma, estaría obligado a detenerlo si pisara suelo brasileño.

Estas ausencias otorgan un papel central al primer ministro de India, Narendra Modi, que arribó a Brasil tanto por la cumbre como en visita de Estado. También estará presente el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa y se espera la llegada del mandatario indonesio Prabowo Subianto, en su primera participación tras la reciente adhesión de su país al bloque.

Pese a las bajas expectativas de avances concretos, China proyecta a través de Li temas como la ampliación del uso del yuan en el comercio intra-BRICS, la cooperación energética con exportadores de petróleo del bloque, y un impulso más fuerte a la desdolarización de los intercambios internacionales, una prioridad que comparten Moscú y Beijing.

Desde su fundación en 2009, el BRICS se ha posicionado como un contrapeso del G7, promoviendo una visión multipolar del mundo. Sin embargo, la diversidad de regímenes políticos, intereses económicos e incluso rivalidades internas sigue representando un desafío para la cohesión del bloque.

Para el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, anfitrión de la cumbre, la ausencia de Xi parece no haber sido un revés diplomático. Ambos mandatarios ya mantuvieron encuentros en el G20 y durante visitas de Estado en el último año, lo que reduce el impacto simbólico de esta falta de presencia en Río.

Mientras el BRICS se esfuerza por afirmarse como voz del Sur Global, las tensiones geopolíticas, las presiones económicas y la complejidad de su nueva configuración exigen más que nunca liderazgo y coordinación. Y por ahora, esas cualidades parecen en entredicho.

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