El columnista invitado
46 aniversario de la autofiscalización

A la Comisión Directiva de la ACTC, al periodismo especializado y a la opinión pública en general

El ex corredor Julio Politano, oriundo del barrio Mondongo de La Plata.

Por Julio Politano, de la redacción de NOVA

Con motivo de haberse cumplido el 46 aniversario de la obtención de la autofiscalización por parte de la ACTC (Asociación Corredores Turismo Carretera), estimo oportuno y loable realizar algunas consideraciones al respecto, para recordar a los auténticos gestores de semejante logro en esos años.

Primeramente, señalar que dicha mención se enmarca en un contexto de máxima tensión y enfrentamiento con el ACA (Automóvil Club Argentino) sin precedentes.

Confrontamiento que se profundizó producto de la intolerancia y la ambición desmedida por parte de los dirigentes actuales de la ACTC.

La codicia de estos últimos, que sobrepasa los límites deportivos, tendría su verdadero asidero en los réditos económicos que genera fiscalizar otras categorías.

Beneficios de los cuales sacarían provecho, por un lado, un puñado de directivos de la ACTC y por el otro, los dirigentes de las propias categorías fiscalizadas.

Sería acertado pensar que la ACTC fiscalice sus categorías menores, pero de ahí a que ostente el poder deportivo delegado por la FIA (Federación Internacional del Automovilismo) a favor del ACA se transformaría en un desafío utópico y desfachatado.

El comunicado de prensa del 20 mayo de 2025 emitido por la ACTC y suscripto por su propio presidente Hugo Mazzacane​, lleva un implícito mensaje desafiante hacia la otra institución y no hace más que profundizar una grieta nunca antes vivida en el automovilismo argentino.

Lamentablemente también, posee una notable falta de consideración y respeto por quienes lograron semejante proeza de independencia, la que hoy y desde hace varios años, vienen usufructuando las distintas dirigencias, especialmente esta última, utilizando el slogan: “el TC le da trabajo a mucha gente”; ¡Algo que a todas luces es sabido por todos y cada uno de los aficionados y dirigentes del automovilismo argentino, que eso no es así!

En la actualidad, la gestión de los dirigentes de la ACTC, contrariamente a como lo hacían los dirigentes que lograron la autofiscalización, “ad honorem” obviamente y hasta poniendo dinero de su bolsillo, sería un negocio muy poco claro, para no decir totalmente desconocido, tanto para la ciudadanía y los contribuyentes, como para el propio control del Estado.

Esta operatoria sería aprovechada por un minúsculo grupo de individuos que perpetrándose en el poder sacarían provecho de negocios compartidos entre funcionarios estatales de los tres niveles (nacional, provincial y municipal) en todo el país, en los cuales se involucrarían empresas de todas las características y rubros, instituciones como clubes, sociedades y asociaciones civiles, etc., incluyendo llamativamente a la Televisión Pública Argentina (Canal 7), en la que se manejan, según datos oficiales, cifras varias veces millonarias en publicidad. Algo inaceptable en un país en el que aproximadamente el 50 por ciento de su población es pobre.

Penosamente para los demás, que velamos para que la ley sea igualitaria para todos, como lo manda nuestra Carta Magna, no podemos más que hacer notar este tipo de “modus operandi” que no haría más que poner un manto de sospecha sobre la actividad y los objetivos estatutarios de una prestigiosa institución como la ACTC, que a su vez y llamativamente, canaliza su desenvolvimiento y obligaciones contractuales y fiscales por una Fundación, la FADRA (Fundación del Automovilismo Deportivo de la República Argentina).

La actitud asumida por la actual CD en referencia al mencionado comunicado de prensa, es comparable, salvando las inmensas distancias por supuesto, a hacer referencia al 20 de junio por el día de la bandera, sin nombrar a su creador Manuel Belgrano.

Por eso uno puede llegar a preguntarse: “que se puede esperar de un burro, más que una patada."

Es inadmisible ver la insaciable ambición por el poder, el nivel de imperatividad con el que se manejan y la evidente e inocultable impunidad con la que lo llevan a cabo.

Lamentablemente la carencia de nobleza y humildad, da como resultado una repugnante falta de consideración y respeto.

En tal sentido, como conocedor de los protagonistas y testigo presencial del trabajo llevado a cabo para la obtención de la referida autofiscalización me siento orgulloso de recordar a los directivos de la ACTC que la gestaron:

  • Presidente: Octavio Suarez
  • Vicepresidente: Francisco Politano
  • Secretario: Osvaldo Corti
  • Acompañaba: Héctor Ríos

Para finalizar expresar también que mis dichos pueden ser corroborados con el solo hecho de consultar a algunos ex dirigentes, ex pilotos, ex preparadores, periodistas, aficionados o familiares de los nombrados, que hayan vivido el Turismo Carretera de aquella época y que por razones obvias, no se encuentren actualmente relacionados y/o involucrados económicamente con la ACTC, ni con ninguno de sus dirigentes.

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