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Avances digitales en la banca

Transformación financiera en América Latina: inclusión, inteligencia y seguridad

Rodolfo Armellini, vicepresidente y director general de Kyndryl para América Latina y el Suroeste.

La transformación digital del sector financiero en América Latina no es un fenómeno nuevo, pero en los últimos años logró adquirir una velocidad y profundidad que pocos anticipaban.

Hoy, hablar de interoperabilidad, inteligencia artificial o ciberseguridad ya no es un ejercicio técnico, sino una conversación estratégica que atraviesa a bancos, fintechs, reguladores y, sobre todo, a los propios ciudadanos.

Según los datos de diversas fuentes, recopilados en el reporte de Modernización de Pagos elaborado por Kyndryl, esta evolución tiene distintas velocidades y matices según el país, pero hay casos que merecen especial atención. Argentina es uno de ellos.

La implementación de Transferencias 3.0 en 2020 marcó un antes y un después en la forma de operar pagos digitales, permitiendo transacciones instantáneas, gratuitas y disponibles 24/7 entre plataformas de distinto tipo: bancos, billeteras virtuales y otros actores del ecosistema financiero.

Esa interoperabilidad, largamente buscada, no solo aumentó la eficiencia, sino que habilitó un salto en términos de accesibilidad e inclusión.

El reporte de Modernización de Pagos de Kyndryl, también indica que, para 2023, las operaciones digitales representaban más del 75 por ciento de las transacciones bancarias en el país, frente al 45 por ciento registrado apenas ocho años atrás.

Esta transformación no es solo cuantitativa; es también cualitativa: más de 14 millones de cuentas estaban vinculadas a fintechs en 2024, lo que revela una penetración real en sectores históricamente excluidos del sistema financiero formal.

Otro aspecto clave de esta evolución es la incorporación de inteligencia artificial. Hoy, el 33 por ciento de los bancos en Argentina ya utilizan IA, sobre todo para anticipar necesidades de los usuarios y ofrecer servicios más personalizados.

Pero quizás el campo más sensible, y donde la IA demuestra mayor potencial, es en la prevención del fraude. Mediante el análisis de patrones de comportamiento digital, desde la actividad del teclado hasta la forma de interactuar con una pantalla táctil, las entidades pueden detectar anomalías en tiempo real y bloquear operaciones sospechosas antes de que se concreten.

Este tipo de capacidades son cada vez más necesarias en un contexto donde las amenazas cibernéticas se han vuelto más frecuentes y sofisticadas. Argentina experimentó en los últimos años ataques de alto perfil que afectaron a organismos públicos, entidades financieras y sistemas de salud.

La ciberseguridad ya no puede ser un área aislada, debe estar integrada desde el diseño en toda estrategia tecnológica.

Si bien el país cuenta con una Ley de Protección de Datos Personales que exige medidas de resguardo, aún quedan desafíos importantes, como la implementación de mecanismos obligatorios de notificación ante incidentes de seguridad. Las reformas en discusión apuntan en la dirección correcta, buscando alinear la legislación local con los estándares internacionales.

Mirando hacia el futuro, las instituciones financieras de América Latina tienen claro que, además de la transformación digital que ya están viviendo, deben centrarse en áreas clave para continuar evolucionando.

En términos de inversiones estratégicas, las principales iniciativas en TI para 2025 incluyen el uso de datos para crear nuevos ingresos digitales, que se posiciona como la prioridad más destacada, con un 49,3 por ciento de las empresas del sector financiero apostando por esta estrategia.

Además, se resalta la importancia de mejorar las medidas de privacidad de datos (45,5 por ciento) y expandir la automatización de procesos (28,5 por ciento), según IDC Latin America IT Investment Trends 2025.

Particularmente en el sector financiero, la tercerización de servicios de TI (60,9 por ciento) se perfila como una estrategia de gran impacto, según el mismo informe de IDC.

Esto refleja la tendencia a delegar la gestión de la infraestructura tecnológica y servicios a proveedores externos, para poder centrarse en la innovación y optimización de los procesos críticos.

Estas iniciativas demuestran que la región, a pesar de los avances, sigue enfrentando desafíos en cuanto a modernización y escalabilidad tecnológica, pero también está tomando decisiones estratégicas clave para acelerar su transformación digital en 2025.

Es fundamental acompañar a las instituciones financieras de la región a transitar este camino con soluciones que pongan a las personas en el centro, que entiendan la complejidad del contexto local y que integren la innovación con responsabilidad.

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