Argentina: la Universidad de Buenos Aires le entregó el título Honoris Causa al periodista Martín Caparrós
El acto fue encabezado por el rector Ricardo Gelpi, el decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Ricardo Manetti y la vicedecana, Graciela Morgade. Contó además con la participación del escritor Daniel Guebel, quien tuvo a su cargo la laudatio en homenaje a Martín Caparrós.
Ante un aula colmada, Caparrós recordó sus primeros pasos en la UBA: “Mi relación personal con la Universidad de Buenos Aires empezó, si mal no recuerdo, el 5 de diciembre de 1968, a eso de las 9 de la mañana, cuando crucé las puertas monumentales del Colegio Nacional para probar suerte en su examen de ingreso”, relató.
“Yo encontré mi nombre en la Universidad de Buenos Aires”, expresó. “Durante toda mi infancia y adolescencia me llamaban Mopi, o en la escuela simplemente Caparrós. Pero en 1974, cuando entré a la Facultad de Filosofía y Letras con el curioso propósito de estudiar Historia, no podía seguir presentándome como Mopi. Mi primer nombre, Antonio, ya estaba tomado: mi padre, Antonio Caparrós, había recuperado su cátedra y era bastante conocido en la facultad. No quería pasarme la vida aclarando que no era él, así que decidí recurrir a mi segundo nombre, Martín”.
A lo largo de su intervención, Caparrós compartió también una reflexión crítica sobre el lugar de la cultura en el país: “Es difícil medir un pequeño éxito personal en una sociedad tan arruinada”, sostuvo. “¿Qué son unos pocos libros, algún texto disperso acá y allá, en un país que, entre otras cosas, cada vez lee menos y peor? Pero pese a todo, nos quedan cosas”.
“Nos queda, entre otras, esta universidad”, afirmó. “En medio del desastre, la UBA no ha caído. Hace poco más de 50 años, cuando ingresé, estaba intervenida por un gobierno militar y tenía unos 100.000 estudiantes. Hoy, con muchos problemas y bajo fuego, se gobierna a sí misma y cuenta con alrededor de 300.000”.
Y agregó: “Sigue siendo, mientras tanto, y pese a todos los esfuerzos del régimen del odio, la única universidad latinoamericana entre las 100 mejores del mundo. Y sigue siendo, más que nada, una institución pública y gratuita”.
“Sigue siendo un espacio de producción y reproducción de saberes de todo tipo, pero sobre todo, sigue siendo un recordatorio de lo que intentamos ser y quizás alguna vez seremos”, concluyó.








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