Presunto doping, encubrimiento y un fiscal flojo de papeles: la cara oscura de la final de la Copa Libertadores 2018
El 12 de junio de 2019 cayó por sorteo en el Juzgado número 3 Secretaría número 5, a cargo del doctor Daniel Rafecas, el expediente CFP 4704/2019.
Un dato que será de interés en el desarrollo de esta historia: el secretario fue Marcos Tedín y el fiscal fue Ramiro González, un hombre que fue denunciado por sus hijas por abuso sexual, según se supo por una nota publicada por la revista Noticias, que llevó por título "Comodoro Party". La causa iniciada por las hijas del fiscal fue desestimada.
No fue una causa más. No puede serlo si los denunciados son el presidente del Club Atlético River Plate, el director técnico del plantel profesional, el médico de la institución y coordinador del área médica de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Las actuaciones quedaron caratuladas como averiguación de delito.
La denuncia
El abogado Alejandro Sánchez Kalbermatten fue quien radicó la denuncia contra Rodolfo D'Onofrio, Marcelo Gallardo, Pedro Hansing y Donato Villani. También fieron denunciados directovos de AFA, Conmebol y Fifa, pero más adelante.
El momento elegido no fue cualquiera, porque la institución de Núñez venía de obtener la Copa Libertadores de América 2018, al vencer a Boca Juniors. Paradójicamente, ese año la final torneo continental que honra a los que liberaron a Sudamérica del yugo español se jugó en la casa del Real Madrid, pero esa es otra historia.
Para poner las cosas en contexto: por primera vez en la historia de la Copa Libertadores coincidieron en la final Boca Juniors y River Plate. Por esa época la competencia se definía a doble instancia, jugando un partido en cada cancha de los finalistas. La primera se jugó en la Bombonera y terminó en empate a cero.
La revancha debía jugarse en el Monumental, pero esto nunca ocurrió porque el micro que trasladaba al plantel xeneixe fue atacado a piedras por la parcialidad riverplatense, motivo por el cuál las autoridades entendieron que no estaba garantizada la seguridad para desarrollar el encuentro.
Nota aparte: por la bochornosa agresión al micro de Boca fue denunciado el entonces jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta por incumplimiento de la ley 5.847, atinente a la seguridad de eventos deportivos que tienen lugar en CABA y como encubridor de una serie de irregularidades conexas, pero la causa fue archivada dos años después, en plena pandemia.
Luego de manejar diversas alternativas-se habló de jugar en Montevideo o en Asunción- se decidió que el partido decisivo se juegue en Madrid.
Así fue como el 9 de diciembre de 2018 River venció a su eterno rival por 3 a 1 y se consagró campeón de América, lo cuál le otorgó el derecho de jugar el Mundial de Clubes de ese año.
Sánchez Kalbermatten -que en 2011 había presentado una denuncia contra los dirigentes riverplatenses Daniel Passarella, José María Aguilar y Mario Israel por presunta administración fraudulenta que se tradujo en el descenso a la Primera B Nacional- se presentó ante los tribunales argentinos para pedir que se investigue el dóping masivo que tuvo lugar entre los dirigidos por Marcelo Gallardo. El caso era serio porque estaba en juego el título obtenido por el club de la banda roja.
Al momento de ratificar la denuncia, el abogado hizo mención en un reportaje radial que concedió a la AM 810, que el entonces jugador de Boca, Carlos Tévez dijo que al plantel azul y oro "alguien ligado a la Conmebol, le ofrecieron tomar sustancias" sin preocuparse por las consecuencias de hacerlo y que el dato tomó estado público, por lo cuál fue incluido como una ampliación de denuncia.
Sánchez Kalbermatten señaló en dicha entrevista que los dichos del Apache "significaría que el dóping existe más allá de los clubes y que el encubrimiento es moneda corriente y trasciende las fronteras".
El profesional del derecho hizo mención que, según el médico de River, a los jugadores se les suministró un diurético con el objetivo de que eliminen de su organismo alguna sustancia prohibida que habrían consumido.
El abogado se preguntó para qué un plantel necesitaría tomar diuréticos, si no fuera para "eliminar impurezas".
Por su parte el presidente de River se presentó en el expediente, dándose por notificado de su situación judicial como máximo dirigente de la institución.
El escándalo era mayúsculo porque se trataba de una posible infracción a la ley 26.912 y ponía a los denunciados en calidad de encubridores. Además estaba fresco el antecedente de la Copa Libertadores 2017, que involucró a siete jugadores de River, pero solo hubo sanción para Lucas Martínez Quarta y Camilo Mayada.
¿Qué hizo la dirigencia de Boca?
Por esos días el presidente del subcampeón de América era Daniel Angelici, hombre de confianza del por entonces presidente de la Nación, Mauricio Macri.
La dirigencia boquense miró desde afuera, pero nunca mostró interés de asumir una posición activa en la causa. ¿Por qué?¿Tendría algo que ver el posterior nombramiento de Macri en la Fundación Fifa?
La actitud pasiva de los representantes de Boca no estuvo a la altura de quien se asume como damnificado y por lo tanto, interesado en investigar los hechos hasta las últimas consecuencias.
Sánchez Kalbermatten intimó a Angelici a presentar a Boca como querellante, pero el resultado fue infructuoso. El que sí se presentó como querellante fueron los socios de Boca, Darío Canepa y Nelson Darío Montoro.
El fiscal
El hombre encargado de investigar la denuncia fue Ramiro González, pero no lo hizo. Tiene en su historial un mácula: el año pasado festejó su cumpleaños número 60 con una escandalosa fiesta -lejos de ser austera, contó además con la presencia del juez Ariel Lijo y del ministro de la CSJN, Ricardo Lorenzetti- fue una ostentación de riqueza, que le costó un denuncia por enriquecimiento ilícito.
La denuncia fue realizada por el Aldo Sergio Parodi luego de que el periodista Carlos Pagni en su programa de La Nación Más.
Tal fue el escándalo que se generó en torno a la celebración que el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires emitió una declaración de repudio, luego de que el juez Sebastián Casanello ordene el archivo de la causa, en diciembre de 2024, ante la falta de impulso por parte de la fiscal Paloma Ochoa, que argumentó que la misma no reunía los requisitos básicos para darle curso.
La fiesta se realizó en un exclusivo restaurante porteño y contó con un show del cantante Cristian Castro, que según González, fue un regalo de Guillermo Cóppola.
Ochoa no se la llevó de arriba. Fue denunciada por el propio Parodi por encubrir al fiscal González, ante la falta de impulso a la denuncia que archivó Casanello.








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