Córdoba: Una madre a la cual las letras le dictaron el camino de su vida
En esta nueva edición de Perfiles Urbanos para NOVA, la literatura invade la escena y el amor por la cultura, demandado con potencia por la aplastante realidad necesita del coraje y la convicción interna de personas como la protagonista de esta entrevista.
Adriana Molina Sarach comentó “Nací en Córdoba Capital, hace 10 años vivo en Tanti y estoy casada con Gabriel desde hace casi 4 décadas. Soy madre de tres hijas, Giselle, Melisa y Angie. Ellos suelen acompañarme con su arte en eventos y presentaciones literarias”.
Sobre sus primeros momentos compartidos con obras literarias expresó “Todos somos lectores y todos somos escritores, en el sentido de las posibilidades que nos regala un libro, lápices y unas hojas de papel. Comencé a leer a los 5 años, mi primer texto fue el diario que compraba mi abuelo todos los días, me sentaba con él y me leía y enseñaba, también su colección de la enciclopedia ‘Lo sé todo’” recordó para luego continuar expresando sus sentires, con amor y conocimiento.
“Después llegaron los cuentos y revistas infantiles. Luego empecé la escuela por supuesto y continué mi aprendizaje. En cuanto a escribir, siempre escribí, (cuadernos tipo diarios íntimos, poemas, historias en hojas sueltas). El acto de publicar me parecía un sueño demasiado grande y recién lo hice cerca de los 50 años. Desde esa primera publicación, no pude parar nunca más”.
Con esa misma sinceridad continuó “Me casé a los 24 años, teníamos el gran deseo de formar una familia. Se nos dificultó un poco, con dolorosas pérdidas de varios embarazos y a los 28 pude ser mamá por primera vez”.
Ese trascendental momento que sólo conocen los que lo sufrieron seguramente llenó de fortaleza sus futuras decisiones que demuestran la aceptación del dolor y hasta algunas veces del riesgo como sendero para encontrar la felicidad.
Al inmiscuirse de lleno en las suaves olas de la redacción y sus trabajos precisó “Mis primeras publicaciones fueron en Antologías y en algunos concursos literarios de los cuales participé y gané. En el año 2018 publiqué mi primer libro Poesías de Risa para Leer sin Prisa’, en coautoría con una docente también de Punilla, Maria Belén Otero. Lo editó la Editorial El Escarabajo Azul, con ilustraciones de Claudio Furnier, un humorista gráfico cordobés. El libro contiene además de coloridas ilustraciones, 20 poesías en letra mayúscula, ya que quisimos facilitar los textos para los primeros lectores”.
Al adentrarnos nuevamente en su vida personal contó un momento crucial de esos que doblan nuestro destino para siempre. “Hay muchísimos momentos importantes que recién dimencionamos con el transcurrir del tiempo, sobre todo los que significaron un gran cambio en nuestras vidas. Así que creo que podemos hacer esa reflexión profunda con nuevos ojos; ya no somos los mismos. Hemos crecido, evolucionado, amado, perdido, nos percibimos a nosotros mismos y al mundo de manera diferente... y eso nos permite analizar sucesos pasados. Por mencionar alguno, diría que fue la decisión de dejar nuestro hogar y trabajos en Córdoba Capital, para mudarnos al Valle de Punilla. Fue un movimiento quizás muy arriesgado y lleno de incertidumbre. Hoy estoy feliz de haberlo hecho. Siento que aprendí a confiar más en mi instinto, y apostar a los sueños, pensar que son posibles de lograr”.
Sobre las influencias y maneras de inculcar las palabras en su familia recalcó “Mis padres y otros familiares eran muy lectores, pero yo fuí muy independiente en mis lecturas desde muy chica. Además amaba la escuela, ámbito en donde los libros estaban muy presentes. Afortunadamente siempre tuve acceso a libros y revistas infantiles. Muy a menudo me refugiaba sola a leer y luego a escribir. Cuando tuve a mis hijas, les leíamos mucho con mi esposo, también compartíamos juegos de mesa, todos los eventos culturales que podíamos, actividades que ellas siempre disfrutaron. Hoy son grandes lectoras”.
Esta apasionante historia de vida se vuelve cada vez más transparente y la perspectiva que activa el ejercicio de la redacción tiene mucho que ver “El amor por los libros es el mismo que recuerdo de mi infancia, eso hoy está intacto. Pero lo literario vive en nuestro hogar presente desde otro lugar. Nos conectamos como familia de una manera nueva con la creación de un bien cultural, como es el libro. En casa todos colaboran para mis producciones, (con música, ideas, fotos y videos, presentaciones, banners, lecturas, etc.) entonces cada nuevo libro es un logro de todos”, explicó.
Acariciando lentamente el final de esta amena charla Adriana desnudó sus más profundos sentimientos “Para mí la vida es un milagro, el regalo más maravilloso de todos. También es un gran misterio, algo que estudiamos y avanzamos con conocimientos científicos y sin embargo a veces llegamos a sentir que no sabemos nada sobre ella”.
Con una precisión asombrosa para regalar su arte agregó “Nuestro tiempo en la tierra quizás sólo sea una de muchas etapas, por eso hay que saborearlo, valorar cada instante, amar a todas las expresiones de la naturaleza y hacer felices a otros. Somos seres de luz, amor, almas en búsqueda de aprendizaje, y a la vez sólo un suspiro en el Universo”.
Expresándose de manera tan libre como clara Adriana Molina Sarach finalizó esta entrevista argumentando de qué manera se conecta con el mundo espiritual “Esa vinculación para mí comienza con mi propio mundo, ahí me encuentro conmigo misma y con Dios, el Ser Creador. Después, con los seres queridos que amo y me rodean, los que están físicamente y los que no. Y por supuesto con el mundo natural; me hace mucho bien yoga, caminar o simplemente sentarne a contemplar un paisaje. Siempre estoy muy conectada con las palabras (mías y de otros), me maravillan las posibilidades del lenguaje, el poder que tiene de exteriorizar nuestros infinitos pensamientos y darle la voz no sólo a la persona que somos hoy, si no también a nuestro niño interior”.








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