Se tiran con de todo: un funcionario de Kicillof pidió la renuncia de la Kretina al PJ y lo fletaron
El ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, apartó este martes de su cargo a Eduardo Felipe Vallese, asesor de su cartera, luego de que este solicitara judicialmente la renuncia de Cristina Kirchner a la presidencia del Partido Justicialista Nacional.
Vallese, hijo del histórico militante peronista desaparecido Felipe Vallese, había presentado ante el Juzgado Nacional con Competencia Electoral, que conduce María Servini, un pedido formal para que la expresidenta dejara la conducción del PJ. La acción generó un inmediato rechazo dentro del gabinete provincial.
He solicitado la renuncia de Eduardo Felipe Vallese a su cargo de asesor en @TrabajoPBA, luego de que tomara la decisión inconsulta de pedir al Juzgado Nacional con Competencia Electoral, a cargo de Servini de Cubría, la renuncia de @CFKArgentina a la presidencia del PJ Nacional.
— Walter Correa (@waltercorreaok) December 2, 2025
Correa comunicó su decisión a través de un extenso mensaje publicado en X. Allí sostuvo: “He solicitado la renuncia de Eduardo Felipe Vallese a su cargo de asesor luego de que tomara la decisión inconsulta de pedir al Juzgado Nacional con Competencia Electoral, a cargo de Servini de Cubría, la renuncia de Cristina Kirchner a la presidencia del PJ Nacional”.
Y advirtió que, más allá de la legitimidad de Vallese como afiliado, “su intervención no cuenta con mi aval, por lo que dejará inmediatamente su función en el ministerio que conduzco. Bajo mi gestión no hay lugar para librepensadores inorgánicos”.
En su descargo, el ministro defendió públicamente a la exmandataria y calificó como “injusta” la causa judicial que la dejó fuera de la política activa. “La sacaron de la cancha a la dirigente que trabajó por las mayorías, y la oligarquía jamás se lo perdonará”, concluyó.
La decisión expuso nuevamente las tensiones dentro del peronismo bonaerense, donde el gobernador Axel Kicillof mantiene una relación distante con Cristina Kirchner y con La Cámpora, espacio que encabeza Máximo Kirchner.
Los cruces no son nuevos. El 18 de noviembre, durante un acto en la Universidad Nacional de Quilmes, Kicillof habló ante la Juventud Universitaria Peronista bonaerense y reclamó mayor participación militante, con un mensaje que fue leído como un cuestionamiento directo a la conducción del kirchnerismo duro.
Sin nombrarla, el mandatario advirtió que la crisis del peronismo “no se arregla con un pensamiento que baje de ningún lado” y pidió “construir colectivamente” para enfrentar a un Gobierno que intenta “imponer un nuevo estatuto del coloniaje”.
En ese evento, llamó a la militancia universitaria a “patear la mesa” y promover una renovación interna del movimiento. El gesto más llamativo fue la ausencia de Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes y una de las referentes más cercanas a Cristina Kirchner, quien días antes había reclamado públicamente “más fondos” a la administración provincial.
El episodio con Vallese intensificó un escenario de disputa subterránea pero constante dentro del justicialismo bonaerense, donde la puja por la conducción, la estrategia y el futuro del espacio se vuelve cada vez más evidente.








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