Sexo y erotismo
Salud y pareja

El sexo en las relaciones largas: por qué importa más de lo que parece

Expertas advierten que la falta de intimidad puede afectar la conexión emocional, la autoestima y el equilibrio del vínculo.

El deseo sexual no siempre resiste el paso del tiempo. Lo que al principio de una relación se vive con intensidad, con los años suele volverse más esporádico o incluso desaparecer. La psicóloga y terapeuta de pareja Andrea Seiferth explica que esto tiene un fuerte componente hormonal: “Las hormonas del vínculo, como la oxitocina, desplazan a las hormonas sexuales, por lo que el deseo y la frecuencia disminuyen”. Sin embargo, aclara, esa pérdida de fuego no implica el fin del amor, sino la necesidad de construir una intimidad más consciente.

La comunicación es la primera herramienta para recuperar la conexión. Hablar sobre lo que gusta, lo que no, y cómo se vive la sexualidad ayuda a romper tabúes. “Comprender la propia sexualidad es clave para entender la del otro”, afirma Seiferth.

La psicóloga canadiense Meredith Chivers, especialista en sexualidad femenina, advierte que muchas mujeres heterosexuales experimentan una desconexión entre la excitación física y el deseo real, producto de años de educación sexual represiva y roles de género rígidos. Esa brecha —sumada a la llamada “brecha orgásmica de género”— provoca frustración y distancia emocional.

En ese sentido, los estudios de la sexóloga Natalie Rosen señalan que las necesidades sexuales insatisfechas deterioran la relación y reducen la libido, mientras que la satisfacción sexual potencia tanto el deseo como el bienestar emocional.

Para las parejas que atraviesan una etapa sin sexo, Seiferth recomienda reconectar con la ternura cotidiana: abrazos, besos, caricias y gestos afectivos fuera del dormitorio. “No se puede saltar al sexo si no hubo contacto previo durante la semana”, resume.

El consejo final es simple pero poderoso: el sexo no debe vivirse como una obligación, sino como una oportunidad de encuentro y juego. La psicóloga Amy Muise comprobó que las parejas que comparten tiempo íntimo —antes y después del sexo— refuerzan la confianza, la cercanía y la satisfacción general.

En definitiva, el deseo puede apagarse, pero el amor y la intimidad se alimentan. La clave está en cuidar la conexión emocional para que la pasión, tarde o temprano, vuelva a encenderse.

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