Scrotox: el bótox testicular que arrasa entre hombres para lucir su zona íntima sin arrugas
En el mundo de los tratamientos estéticos, los hombres no se quedan atrás. Mientras las mujeres popularizaron procedimientos como la bichectomía, ellos han encontrado su propio fetiche: el scrotox, o inyecciones de bótox en los testículos.
Este procedimiento, que suena como sacado de una pesadilla, está en auge. Según el British College of Aesthetic Medicine, el uso de bótox entre hombres creció un 70 por ciento desde 2021, y los testículos ya no son territorio virgen para estas agujas. El scrotox tiene dos grandes ganchos.
Por un lado, la razón médica: la toxina botulínica reduce la sudoración excesiva en la zona y relaja el músculo cremáster, ese que sube y baja los testículos como un ascensor inquieto. Por el otro, la estética: alisa las arrugas del escroto, dando un look más terso y, de yapa, un efecto visual de mayor tamaño. Porque, claro, unos testículos sin pliegues parecen más imponentes. Pero no todo es tan liso como parece.
El procedimiento no está exento de riesgos. Entre los efectos secundarios están la pérdida de sensibilidad en la zona y, en algunos casos, complicaciones que podrían afectar la fertilidad. Así que, si estás pensando en darle un retoque a tus joyas, no te lances sin antes consultar a un médico especializado. La vanidad tiene su precio, y en este caso, podría ser más alto que un par de pinchazos.
El scrotox no es solo una moda pasajera; es un reflejo de cómo los hombres están rompiendo tabúes en la búsqueda de verse y sentirse mejor. Desde clínicas en Londres hasta consultorios en Nueva York, este tratamiento sigue sumando adeptos dispuestos a todo por un escroto de portada.








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