Universidades argentinas desarrollan una vacuna nasal experimental contra el Chagas
Un equipo del Laboratorio de Tecnología Inmunológica (LTI) de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) avanza en el desarrollo de una vacuna nasal experimental contra el Trypanosoma cruzi, el parásito responsable de la enfermedad de Chagas.
La iniciativa, publicada en la revista Frontiers in Immunology, reúne a investigadores del CONICET, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), y ya presenta resultados prometedores tanto para la prevención como para el tratamiento de la cardiomiopatía chagásica crónica.
La magíster Mónica Pérez Gianeselli, investigadora de la UNNE e integrante de la Cátedra de Farmacología y Toxicología de la Facultad de Ciencias Veterinarias, se incorporó al grupo en 2017 a pedido de la doctora Giuliana Lupi, quien desarrollaba su doctorado en la UNL.
El equipo necesitaba un anatomopatólogo, y Pérez Gianeselli contaba con esa especialización tras formarse en la Universidad Austral de Chile, donde obtuvo su maestría en Patología Animal en el año 2000.
El estudio, actualmente en fase dos, se realiza en ratones con períodos de observación de 54, 90 y 140 días. Los investigadores lograron patentar el coadyuvante de la vacuna, un componente que evita respuestas inmunológicas adversas.
Los primeros ensayos fueron aplicados por vía inyectable, pero la opción intranasal demostró ventajas significativas por su menor invasividad y su rápida respuesta inmune.
Los resultados alcanzados son alentadores: la vacuna redujo la inflamación, la fibrosis del tejido cardíaco y la cantidad de parásitos en el corazón de los modelos experimentales.
En ensayos profilácticos, previno completamente las alteraciones electrocardiográficas, mientras que en tratamientos posteriores a la infección disminuyó a la mitad la incidencia de arritmias. Además, estimuló defensas que protegen mejor el corazón y redujo la producción de anticuerpos dañinos para el propio tejido.
La vía intranasal ofrece una alternativa innovadora frente a la inyectable. Gracias a la alta permeabilidad de la fosa nasal, los componentes del fármaco llegan más rápido a la circulación, generando una respuesta inmune eficaz. Este método ya se ha probado con éxito en farmacología veterinaria para evitar reacciones adversas en especies sensibles.
La magíster Pérez Gianeselli tiene a su cargo el análisis histopatológico del tejido cardíaco, donde el parásito suele alojarse y causar daños. Su tarea consiste en evaluar los tejidos bajo microscopio y verificar los efectos de las distintas combinaciones del tratamiento, comparando los resultados con estudios de inmunología y citometría de flujo.
El grupo, liderado por Iván Marcipar (responsable del LTI en FBCB-UNL) y Ana Rosa Pérez (IDICER-UNR), está integrado principalmente por bioquímicos, siendo Pérez Gianeselli la única veterinaria.
Los avances del proyecto fueron presentados en congresos y ya suman cuatro publicaciones internacionales. Antes de avanzar hacia la fase tres —que incluirá ensayos clínicos en humanos—, el equipo debe confirmar la mejora en los modelos animales.
“El modelo de infección oral empleado en este estudio será clave para evaluar la eficacia de las respuestas inmunitarias frente a otras vías de infección, constituyendo un objetivo esencial para futuras investigaciones”, destacó Pérez Gianeselli, subrayando la importancia de este trabajo colaborativo en el desarrollo de una posible herramienta de prevención y tratamiento contra una de las enfermedades endémicas más extendidas del continente.








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