El día que los trabajadores bancarios se asociaron contra la jornada de 12 horas
Por Gustavo Zandonadi, especial para NOVA
En la Argentina de 1924 el país transitaba los vaivenes de una democracia joven, con el popular Hipólito Yrigoyen como figura indiscutida del radicalismo, aunque ya no en el poder. El presidente era Marcelo T. de Alvear, también radical, pero de un perfil más aristocrático.
DÍA DEL BANCARIO/A
— Asociación Bancaria (@La_Bancaria) November 5, 2025
💪🏼Como todos los años, las trabajadoras y trabajadores bancarios celebramos nuestro día en conmemoración de aquel 6 de noviembre de 1924, fecha que se constituyó formalmente nuestra Asociación Bancaria.
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Eran tiempos de cierta calma, que se apreciaba en las calles, pero era una paz que no alcanzaba a todos: el movimiento obrero crecía al tiempo que las ideas anarquistas y socialistas se colaban en la mesa de café y en los incipientes sindicatos.
Fue en ese contexto que los empleados bancarios, hasta entonces dispersos y sin representación gremial sólida, protagonizaron una gesta que marcó un antes y un después en la historia laboral argentina. El 6 de noviembre de 1924, cansados de jornadas de 12 horas y sin derechos básicos, fundaron la Asociación Bancaria. Desde hacía unos cinco años que estaban en lucha. En 1919 los trabajadores del Banco de la Provincia de Buenos Aires llevaron adelante una huelga que paralizó el sistema financiero y encendió las alarmas del poder económico.
La protesta fue la respuesta a años de abusos de una rutina que exprimía a los trabajadores en mostradores y escritorios, sin reconocerles nada a su favor. Los bancarios pedían por el reconocimiento oficial a su derecho de asociarse en defensa de sus reivindicaciones: estabilidad del empleo público, vacaciones y un régimen especial de retiro para los trabajadores de edad.
La huelga fue organizada y valiente. Enfrentaron el fusilamiento mediático de los diarios de la época y la indiferencia de una dirigencia política que aún no comprendía que si el reclamo nace de abajo no hay forma de pararlo, pero no sirvió de mucho en lo inmediato. La lucha dio resultado recién en 1923, cuando obtuvieron la Ley 11.232, que creó la Caja Nacional de Jubilaciones y Pensiones para trabajadores bancarios y del sector asegurador. El poder real no era tonto y sabía que tarde o temprano era necesario componer la situación porque los trabajadores eran custodios de su patrimonio.
En 1928 Yrigoyen retornó a la Casa Rosada y durante su breve segundo gobierno se sancionaron dos leyes que cambiaron el rumbo. La Ley 11.544, que fijó la duración de la jornada laboral en 8 horas y la Ley 11.575, que otorgaba la jubilación a los trabajadores mayores de 50 años que tuvieran 30 de aportes.
La etapa que va desde fines del siglo XIX y hasta los primeros años del XX, fue el tiempo de un sindicalismo joven y combativo, que encontraba domicilio ideológico en el socialismo y en el anarquismo. No había sindicalistas dueños de sociedades, ni con autos importados. El clima de época estaba marcado por una efervescencia obrera que venía de luchas como la Semana Trágica de 1919 y la Patagonia Rebelde. La huelga bancaria se inscribió en esa tradición de resistencia, pero sin llegar al derramamiento de sangre.
Hoy, a más de un siglo de aquella jornada, el 6 de noviembre es feriado para el sector. Es una efeméride que nos recuerda que los derechos laborales no fueron regalos del poder, sino conquistas de quienes se animaron a desafiarlo. En tiempos donde se discute volver a esquemas laborales del siglo pasado, conviene mirar hacia atrás y recordar que hubo un día en que los bancarios dijeron “basta” y empezaron a escribir su propia historia.








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