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Crisis política en Washington

Estados Unidos recortará casi la mitad de la ayuda alimentaria para 42 millones de personas por el cierre presupuestario

El gobierno de Donald Trump usará fondos de emergencia para sostener sólo el 50% del programa SNAP; la parálisis presupuestal ya cumple un mes y golpea a millones de hogares vulnerables.

La crisis política en Washington comenzó a tener consecuencias directas en la mesa de millones de estadounidenses. El gobierno de Donald Trump confirmó este lunes que la ayuda alimentaria entregada a través del programa SNAP —del que dependen alrededor de 42 millones de personas— se reducirá casi a la mitad durante noviembre, producto de la parálisis presupuestaria que mantiene al país sin un acuerdo fiscal desde hace un mes.

De acuerdo con documentos presentados ante un tribunal federal de Rhode Island, la administración utilizará 4.650 millones de dólares de un fondo de emergencia para cubrir únicamente «el 50% de las ayudas de los hogares elegibles». No habrá financiamiento adicional para completar el resto del beneficio.

La decisión llegó días después de que un juez federal ordenara al gobierno garantizar la continuidad del programa usando esos fondos de emergencia. Sin embargo, el alivio será parcial. Según el Departamento de Agricultura, el programa se está quedando sin recursos tras 30 días de cierre del gobierno, mientras demócratas y republicanos siguen sin acordar un presupuesto y se responsabilizan mutuamente por la crisis.

El presidente Trump afirmó el viernes que no desea «que los estadounidenses pasen hambre», pero acusó a la oposición de bloquear la reapertura del gobierno. Desde la vereda de enfrente, Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, respondió que la Casa Blanca está «instrumentalizando el hambre» para presionar al Congreso.

Si no hay acuerdo antes del miércoles, el cierre alcanzará su día 36, convirtiéndose en el más largo de la historia del país. A medida que se extiende el conflicto, crece el impacto social: programas clave como WIC —destinado a mujeres embarazadas y niños pequeños— están en riesgo, mientras que centros “Head Start”, que brindan apoyo nutricional y educativo a unos 65.000 menores, comenzaron a cerrar.

En el centro del estancamiento está la continuidad de los subsidios de salud del Obamacare. Más de 20 millones de estadounidenses dependen de estas ayudas, que expiran a fin de año. Los demócratas se niegan a reabrir el gobierno sin un acuerdo para extenderlos, mientras que los republicanos insisten en que no habrá negociación hasta retomar la actividad normal.

En medio de la incertidumbre, los beneficiarios del SNAP esperan definiciones. Aunque la Casa Blanca prometió financiar el programa “lo antes posible”, el propio Ejecutivo reconoció que podría haber demoras significativas en los pagos, dejando a uno de cada ocho estadounidenses sin la certeza de cómo acceder a sus alimentos en las próximas semanas.

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