VIDEO | Fiestas, drogas y encuentros: estadísticas crudas de relaciones sexuales bajo los efectos de sustancias
Un reciente estudio divulgado por el Centro Reina Sofía de Fad Juventud de España revela que casi 7 de cada 10 jóvenes —entre 16 y 29 años— ha mantenido relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol al menos una vez en su vida. Además, un 28,6 por ciento afirma que lo hizo tras consumir otras sustancias como cannabis, cocaína, MDMA o popper, este fenómeno es llamado "chemsex".
Este panorama no se limita a un hecho aislado: el estudio, realizado mediante encuesta a 1.200 personas en todo el territorio del país, también señala que un 33,8 por ciento de los entrevistados admitió haber sexualizado la ebriedad o el consumo de drogas ajeno con fines de conquista o ligue. En particular, los hombres jóvenes son quienes más reconocen haber aprovechado esas situaciones.
Lo que el espejo refleja no siempre es lo que queremos ver.
— Imagina MÁS (@Imaginamas) October 2, 2025
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Riesgos ignorados: ITS, embarazos no planificados y arrepentimientos
Los datos muestran que estas prácticas no son inocuas. Entre quienes consumen sustancias distintas al alcohol antes del sexo, un 33,3 por ciento reporta embarazos no deseados y un 30,2 reconoció haber sufrido alguna infección de transmisión sexual (ITS) en más de una ocasión.
En comparación, entre los jóvenes que no consumen estas sustancias, las cifras bajan drásticamente: embarazos no deseados en torno al 4,6 por ciento y tasas de ITS similares.
Más alarmante: muchos de estos encuentros se dieron sin protección permanente. El 51,5 por ciento de los encuestados admitió no usar métodos anticonceptivos de forma habitual, por razones vinculadas al deseo de “mayor disfrute” o a la “confianza” en la pareja.
Un dato clave: alrededor del 20 por ciento de los jóvenes confesó haberse arrepentido de haber mantenido relaciones bajo los efectos de sustancias, citando razones como no recordar bien lo ocurrido, sentirse presionado a tener sexo o haber estado con alguien con quien no deseaban realmente.
Percepción sesgada: muchos no ven el peligro
Aunque los riesgos están a la vista, la mayoría no los percibe como tales. En la encuesta, el 73,8 por ciento de los jóvenes cree que sus relaciones sexuales no implican riesgo de ITS, y el 67,9 considera que la probabilidad de embarazo no deseado es baja o nula.
Esa desconexión entre práctica y percepción del riesgo se potencia cuando el consumo de sustancias forma parte del contexto social o festivo. El alcohol aparece como “preliminar” o “de ambiente”, no como ingrediente explícito de un encuentro sexual.
Educación sexual insuficiente y responsabilidad despareja
La mayoría de los jóvenes (un 90 por ciento) afirma tener “buena o muy buena información” sobre sexualidad, aunque la realidad indica lo contrario. Solo la mitad declara haber recibido una educación sexual adecuada en casa o en la escuela.
Al mismo tiempo, persisten tabúes fundamentales: consentir, comunicar deseos o límites, practicar sexo de forma responsable. En contextos de consumo, esas barreras se vuelven más difusas.
El estudio destaca que muchas veces las mujeres asumen la carga de “poner límites”, mientras que los hombres reconocen aprovechar situaciones vulnerables —un desequilibrio que se vuelve más grave cuando hay alcohol o drogas de por medio.








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