Héctor Ricardo García, el hombre que cambió al periodismo argentino
Por Gustavo Zandonadi, especial para NOVA
Héctor Ricardo García habría cumplido años hoy, y la efeméride permite recuperar a un personaje que jamás pasó inadvertido: un militante del oficio periodístico, un creador de lenguajes, un artesano de titulares que todavía suenan como campanazos en la memoria colectiva. Nacido el 18 de noviembre de 1932, empezó como fotógrafo callejero, pero muy pronto entendió que no quería retratar la realidad: quería empujarla, darle forma, imprimirle urgencia.
Su primera criatura fue Así, una revista que respiraba atrevimiento y que le permitió afinar un método propio: narrar lo inmediato con la contundencia de un golpe seco. Ese entrenamiento fue el prólogo de una aventura mayor. En 1963, García lanzó Crónica, el diario que con tinta roja y estética estridente rompió con las convenciones del periodismo argentino. Allí nació una poética de lo popular, un pulso vibrante que se adelantaba a la agenda y la torcía a gusto.
En 1966 participó del operativo Cóndor en calidad de periodista. Fue parte de un comando civil argentino que secuestró un avión de Aerolíneas Argentinas y lo desvió hacia el Atlántico Sur. El objetivo del grupo era hacer pie en las islas Malvinas, bajar la bandera británica y reemplazarla por la bandera argentina. Lo lograron, pero terminaron todos presos por un breve lapso de tiempo.
No se quedó en el papel. Desde la gerencia de Radio Colonia convirtió a la emisora en un faro informativo para millones de argentinos, especialmente en tiempos donde la censura era regla y no excepción. Luego desembarcó en Teleonce, decidido a poner la calle en pantalla y desafiar la solemnidad televisiva. Pero en 1974, el gobierno peronista estatizó los canales y García perdió el control del medio en plena efervescencia.
La tensión con el poder político no terminaría ahí. La presidencia de Isabel Perón clausuró Crónica, y García volvió a comprobar que su irreverencia no llevaba buena relación con los gobiernos de turno. Aun así, su resiliencia era un sello personal: cada cierre era apenas una pausa, nunca un final. En 1976 volvió a sufrir la clausura, esta vez por parte de la dictadura, por publicar la noticia de la muerte de Roberto Santucho.
A fines de los 80 regresó a la televisión con Teledos, donde reinstaló el vértigo informativo como marca registrada. Ya en los 90 daría el golpe definitivo al crear Crónica TV, el primer canal de noticias del país, que consolidó un estilo tan influyente como resistido. La placa roja, las crónicas encendidas y el ritmo febril pasaron a formar parte del ADN audiovisual argentino.
Héctor Ricardo García murió en 2019, pero su legado continúa agazapado en cada redacción, en cada canal que corre detrás de una primicia y en cada redactor que busca un título que estalle. Era excesivo, contradictorio, incontrolable, pero profundamente innovador. Y como todo creador genuino, dejó algo más que una obra: dejó un modo de mirar y contar el mundo.








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