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Hormonas y quirófano

Transición de género en menores: la Academia de Medicina argentina endurece su postura y alerta efectos irreversibles

Estas intervenciones pueden tener consecuencias “irreversibles” tanto en la salud física como en la psicológica, mencionando incluso un aumento en cuadros depresivos posteriores.

La Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires dio un paso fuerte en un debate ya cargado de tensión. La entidad emitió una declaración en la que rechaza los tratamientos hormonales y quirúrgicos para la transición de género en menores, apuntando a los riesgos físicos y psicológicos que, según señala, estas prácticas pueden provocar.

El documento surgió tras el Plenario Académico del 25 de septiembre de 2025 y deja clara su postura: la institución no avala técnicas para modificar el sexo biológico en niños y adolescentes, ni mediante bloqueadores de la pubertad, ni a través de terapias hormonales para masculinizar o feminizar el cuerpo, ni con intervenciones quirúrgicas.

La reacción de la Academia responde a consultas judiciales sobre procedimientos como castración farmacológica, cirugías de reasignación y tratamientos de bloqueo puberal. La entidad insiste en que estos métodos pueden alterar de manera profunda el desarrollo biológico y emocional de los menores.

El pronunciamiento se alinea con la decisión del Gobierno nacional argentino, que a comienzos de 2025 modificó el artículo 11 de la Ley de Identidad de Género. El cambio limitó el acceso a terapias hormonales y quirúrgicas únicamente a mayores de 18 años, anulando la posibilidad de que menores las recibieran con autorización adulta y acompañamiento profesional.

La Academia fundamentó su rechazo en criterios éticos y científicos. Asegura que estas intervenciones pueden tener consecuencias “irreversibles” tanto en la salud física como en la psicológica, mencionando incluso un aumento en cuadros depresivos posteriores. Sostiene que detener o alterar el desarrollo de un menor “no es ni recomendable ni saludable”.

La declaración señala además que varios países europeos —como Suecia, Finlandia, Noruega, Inglaterra y los Países Bajos— y algunos estados de Estados Unidos frenaron o revisaron estas prácticas. Según la entidad, el motivo fue la falta de evidencia sólida que las respalde.

Para los casos de menores con disforia de género, la Academia recomienda un enfoque integral, centrado en el acompañamiento familiar y la intervención de especialistas en salud mental. Ese, dice, debe ser el camino antes de cualquier medida médica invasiva.

El texto cierra con una frase tajante: la institución rechaza las intervenciones médicas o quirúrgicas en menores y sostiene que alterar el curso natural del desarrollo hacia la adultez implica riesgos que no está dispuesta a avalar.

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