Día Mundial de la Diabetes: señales que pueden anticiparla y suelen confundirse con cansancio o estrés
Cada 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad silenciosa que en Argentina afecta a más de 4 millones de adultos. Lo más preocupante: uno de cada tres no sabe que la padece.
Aunque se la suele llamar “silenciosa”, el cuerpo lanza avisos antes de que el diagnóstico llegue por laboratorio. El problema es que esas señales se confunden con el cansancio cotidiano, el estrés o una mala semana. Sed constante, ganas de orinar con frecuencia, visión borrosa, hambre exagerada, fatiga o cambios de peso sin explicación pueden ser los primeros indicios de un nivel elevado de glucosa en sangre.
🩸🥤La crisis de #diabetes en México no ocurre sola, se relaciona con entornos saturados de azúcar y publicidad.
— Poder del Consumidor (@elpoderdelc) November 11, 2025
‼️En el contexto del #DíaMundialdelaDiabetes, señalamos junto con @inspmx que no es elección personal, es un asunto de políticas públicas. 📢https://t.co/cZ4lbJOU7p pic.twitter.com/AObsJ41Y8j
“La gente cree que si puede seguir con su día, está todo bien. Pero el cuerpo puede compensar durante mucho tiempo antes de mostrar daño”, explicó la doctora María Julieta Godoy Asís, médica generalista y diplomada en diabetes de Boreal Salud. “No se trata de generar alarma, sino conciencia. Consultar a tiempo puede evitar complicaciones muy serias”.
Ignorar estos avisos puede derivar en daños irreversibles a la vista, los riñones, el sistema nervioso o el corazón. Por eso, los controles de glucemia son una herramienta clave: simples, accesibles y efectivos para detectar la enfermedad a tiempo.
Desde Boreal Salud recordaron que el diagnóstico no es una sentencia, sino una oportunidad. “El acompañamiento médico, nutricional y emocional permite reorganizar hábitos y mejorar la calidad de vida. Aprender a leer el propio cuerpo es tan importante como cualquier análisis”, señalaron desde la entidad.
Además, desmintieron un mito frecuente: la diabetes tipo 2 no afecta solo a personas con sobrepeso, y la tipo 1 no está vinculada a la alimentación. Cualquier persona puede desarrollarla, por lo que escuchar al cuerpo y realizar controles periódicos es esencial.
La rutina moderna —comidas rápidas, poco descanso y mucho estrés— favorece la aparición de esta enfermedad, pero también puede ser modificada. Cambiar el foco hacia el bienestar y priorizar la salud es el primer paso para prevenirla.
Detectar la diabetes temprano no solo cambia el pronóstico: salva vidas.








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