Política
Un verdadero "hijo de la Gran Kuka"

La venganza será terrible: Kicillof no se anima a sacar a Máximo del PJ bonaerense por temor a quedarse sin Presupuesto

El Partido Justicialista de la provincia más populosa del país tiene que renovar autoridades, y desde el sector de Axel Kicillof sospechan que podría haber "represalias" de La Cámpora si Máximo Kirchner pierde el sillón. (Dibujo: NOVA)

La discusión interna del peronismo vuelve a tener una nueva traba que empantana los avances en el tratamiento del Presupuesto y el pedido de endeudamiento que pidió el Ejecutivo para el próximo año.

La presidencia del Partido Justicialista (PJ) de la provincia de Buenos Aires, actualmente en manos de Máximo Kirchner, está en juego, con el mandato venciendo el 18 de diciembre. La disputa por el control partidario se calienta, con nuevos candidatos que desafían el verticalismo del kirchnerismo y buscan un PJ más horizontal y territorial.

El cierre de listas nacionales dejó heridos a muchos de los dirigentes (principalmente intendentes) que se mostraban cercanos a Máximo Kirchner y Cristina Fernández, y comienzan a mostrar independencia de sus antiguos socios.

Por un lado, la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, dirigente del Movimiento Evita se postuló como posible candidata y se le anima al poderío camporista. Su perfil combina gestión local, una base militante y una mirada crítica hacia el verticalismo camporista. Fernández representa una corriente con presencia en los barrios populares y capacidad de articulación con movimientos sociales.

Por otro lado, uno de los que avisó que quiere competir es el alcaldes de Esteban Echeverría, Fernando Gray. El jefe comunal nunca se ha bajado de la disputa. Gray fue quien impugnó judicialmente la continuidad de Máximo Kirchner y ahora insiste en la necesidad de “democratizar” el partido. Encuentra eco en intendentes desencantados con la conducción actual.

Por su parte, desde el entorno del gobernador Axel Kicillof, aunque él no disputará el cargo, se ve la crisis del PJ como una “oportunidad inédita” para consolidar un nuevo aire en el peronismo, menos dependiente de La Cámpora y con mayor anclaje territorial.

Mientras, los movimientos subterráneos del peronismo se viven en los principales distritos del Conurbano bonaerense. Por un lado, hay distanciamientos de La Cámpora y algunos intendentes que hasta hace poco respondían orgánicamente a la agrupación han comenzado a tomar distancia.

Algunos jefes comunales promueven la idea de un “frente de jefes comunales” que impulse una conducción colegiada del partido, con participación equitativa de todas las corrientes.

En el ambiente político se perciben rumores de “vendettas políticas” y pases de factura cruzados. Mientras el entorno de Máximo Kirchner asegura que hay una operación para desplazarlo, los intendentes replican que solo buscan devolverle vida institucional al PJ.

Sin embargo, en Gobernación temen la posibilidad que la orden a los legisladores de “la orga” se vea reflejada en el recinto, al momento de la votación del endeudamiento que necesita el Gobierno.

“Ellos piensan que estamos detrás de perseguir a los intendentes que ellos traicionaron en el cierre de listas, pero no estamos con la chiquita”, reclamó una fuente del Movimiento Derecho al Futuro ante NOVA.

El mandato de Máximo Kirchner finaliza el 18 de diciembre, y se estima que el recambio de autoridades, junto con las 135 unidades básicas, se concrete en 2026. Aunque el propio Kirchner confirmó la fecha de recambio dada la simpatía del camporismo con las efemérides, podría buscar quedarse con el bastón de mando en marzo del año que viene, coincidiendo con los 80 años de la victoria presidencial de Perón-Quijano en 1946.

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