Rusia sortea las sanciones occidentales con alianzas estratégicas y adaptación económica
Más de 2.500 personas y entidades rusas han sido sancionadas por Estados Unidos y la Unión Europea desde 2014, con un endurecimiento notable tras el inicio de la guerra con Ucrania en 2022.
Sin embargo, la economía rusa no solo no colapsó, sino que mantiene niveles de actividad que desafían las expectativas occidentales.
La respuesta rusa se articuló en múltiples frentes. Tras ser desconectada del sistema de pagos internacionales SWIFT, Rusia desarrolló mecanismos alternativos de comercio y profundizó lazos con países de BRICS, implementando circuitos de pago basados en blockchain y desdolarización del comercio internacional.
"Tenemos problemas en el sector bancario y con los seguros, pero a pesar de eso hemos desarrollado mecanismos alternativos de comercio", reconoció Sergey Ryabkov, viceministro de Relaciones Exteriores ruso.
Estos sistemas permiten al país continuar con exportaciones e importaciones sin depender de Occidente.
En el mercado interno, la retirada de marcas occidentales fue compensada con productos locales o importados desde países aliados del "Sur Global".
Las cadenas de comida rápida fueron reemplazadas por versiones rusas prácticamente idénticas, mientras que productos occidentales llegan desde Turquía, Kazajistán, Nigeria y otras naciones no alineadas con las sanciones.
El gobierno implementó una ley de importaciones paralelas que permite introducir productos sin autorización del titular de propiedad intelectual. Las tarjetas Visa y Mastercard fueron reemplazadas por el sistema local "MIR", aunque los plásticos occidentales siguieron funcionando internamente con soporte ruso.
La economía de guerra también jugó un rol clave: el 40 por ciento del presupuesto 2025 se destina a Defensa, con el Ejército ofreciendo salarios que duplican el promedio, lo que aceleró la actividad económica y redujo el desempleo al 2,1.
Aunque la inflación llegó al 17 por ciento en 2022 y los precios aumentaron por las triangulaciones comerciales, el PBI creció por encima del 4 por ciento en 2023 y 2024.
La pobreza cayó a un mínimo histórico del 7,2 por ciento, mientras servicios públicos subsidiados funcionan como salario indirecto.
El resultado: una economía adaptada que, lejos de colapsar, encontró alternativas para sostener su funcionamiento.








Seguí todas las noticias de Agencia NOVA en Google News












