Política
Exclusivo de NOVA

En el PRO aseguran que Mauricio Macri sigue enojado con Milei y anuncia que "el Gobierno va a terminar chocando"

El ex mandatario está desconcertado. No entiende a los Milei, no logra descifrar por qué lo llaman si no lo escuchan, pero su paciencia se va agotando. (Foto: GROK - IA)

Mauricio Macri hierve por dentro. El ex presidente carga con una molestia creciente hacia Javier Milei, un malestar que ya no disimula en la intimidad y que estalló tras su última visita a Olivos. Su diagnóstico es lapidario: este gobierno terminará chocando. No por falta de intentos, sino por lo que define sin eufemismos: están locos.

En su círculo más estrecho, Macri dispara con crudeza. Aunque hayan ganado las elecciones, esto termina mal. Sabe que un eventual naufragio oficialista lo arrastrará también a él, pero se agarra la cabeza ante lo que observa: nada parece marchar hacia un punto racional.

"Está enojado en serio, rara vez lo vimos así a Mauricio", aseguró un integrante del PRO que lindera al ex mandatario a NOVA.

El detonante de este enojo fue una secuencia que vivió como una afrenta personal. Recuerda que cuando Milei estaba acorralado, en medio del escándalo que anticipaba una derrota, fue él quien recibió el llamado de auxilio. Acudió. Pero la victoria cambió las reglas del juego.

La cena en Olivos, que supuestamente serviría para delinear el gabinete, se transformó en un momento incómodo. La sorpresa de la salida de Guillermo Francos y su reemplazo por Manuel Adorni le amargó la velada. La comparación que usa para describir la situación es elocuente: es como que te inviten a un asado y, cuando llegás, ya no hay carne. Y te sugieren que pidas un Rappi.

Las críticas hacia la figura de Adorni no se quedaron en lo privado. Macri llegó a proponer abiertamente el nombre de Horacio Marín como jefe de Gabinete, un movimiento que obligó al titular de YPF a un incómodo desmarque público. Pero en off, los comentarios fueron más ácidos. Llegó a comparar la designación de Adorni con haber puesto a su histórico vocero, Iván Pavlovsky, en la jefatura de Gabinete. "Ahí necesitás a alguien serio, que sepa administrar", sentenció Macri en una reunión interna.

La jugada de Patricia Bullrich, sin embargo, fue la gota que rebalsó el vaso. Macri lo vivió como un agravio inaceptable. El mismo día de su reunión clave con Milei, su ex ministra le quebró el bloque y se llevó seis diputados. Bullrich no se conformó con eso: llamó a todos los legisladores del PRO para ver cuánto daño más podía infligir.

Queda flotando una pregunta sin respuesta que Macri se hace en voz alta: no entiende para qué lo hicieron ir a Olivos. Generamos expectativa en la gente y al final no pasa nada. Le llama poderosamente la atención que, tras esa cena tensa, Milei insista en seguir juntándose a hablar.

Ante este panorama de desaire y rupturas internas, Macri ahora se repliega. Su objetivo inmediato es intentar reactivar el PRO o, al menos, detener la hemorragia de fugas. Este miércoles convocó a su partido a una reunión en la sede de San Telmo. Es el primer movimiento para recomponer un espacio que siente bajo asedio, desde adentro y desde afuera. La grieta, ahora, corre por dentro de su propia casa.

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