Política
Tenía que ser hijo de "La Jefa"...

VIDEO | Máximo Kirchner intenta bajar el tono de la interna, pero no logra convencer a nadie

El diputado y referente del Partido Justicialista (PJ) bonaerense, el gordo vago de Máximo Kirchner. (Dibujo: NOVA)

En medio del creciente ruido interno del peronismo bonaerense, Máximo Kirchner intentó mostrarse conciliador al afirmar: “No tengo problemas con Axel Kicillof, yo lo voté, no sé qué más quieren”.

Sin embargo, su declaración sonó más a un intento desesperado por recomponer su imagen que a un gesto genuino de unidad.

El líder de La Cámpora (LC) parece no comprender que los problemas dentro del justicialismo no pasan solo por una cuestión de afinidades personales, sino por el desgaste político que su propia estructura generó.

Después de las derrotas electorales, el peronismo quedó partido entre quienes aún defienden el liderazgo de Axel Kicillof en la provincia y los sectores que responsabilizan a Máximo por el rumbo perdido del partido.

Lejos de calmar las aguas, las palabras del diputado despertaron más críticas que apoyos. Muchos dirigentes interpretaron su frase como una respuesta cínica frente a la crisis que él mismo contribuyó a profundizar.

Mientras Kicillof intenta sostener su perfil de gestión y proyectarse hacia el futuro, Máximo se muestra atrapado entre el pasado kirchnerista y una militancia que ya no tiene la fuerza de otros tiempos.

El intento de mostrarse “en paz” con el gobernador llega tarde y con poca credibilidad.

La sociedad observa a un peronismo que no logra reconstruirse, y dentro de ese escenario, Máximo Kirchner parece más preocupado por cuidar su propio lugar que por aportar una verdadera autocrítica que permita al movimiento salir del pozo político en el que cayó.

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