Si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera: la interna kuka pone entre la espada y la pared al enano Kicillof
La negociación por el Presupuesto 2026, la ley fiscal y el endeudamiento en la provincia de Buenos Aires ha comenzado con una alta tensión política, con el gobernador Axel Kicillof en el centro de una pulseada a múltiples frentes que incluye el recambio en el PJ bonaerense y la designación de jueces en la Suprema Corte.
A diferencia de años anteriores, Kicillof “no tiene margen para retroceder” y prorrogar el presupuesto, dada la caída de la recaudación y la merma de fondos nacionales en el actual contexto de crisis.
¿llamás romper el espacio a no someterse al dedo de la "jefa"? El dedo de Cristina eligió siempre las listas de legisladores de la PBA, y los "propios" ni le aprobaron el presupuesto a Kicillof.
— El renegau 🧉 (@juanram83506269) November 9, 2025
El debate formal comenzará la próxima semana en la Cámara de Diputados, pero la negociación ya está marcada por el cruce entre el axelismo y el kirchnerismo, exacerbado por la reciente carta de Cristina Fernández de Kirchner (CFK) y la respuesta de los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
La primera hostilidad pública se dio cuando la intendenta de Quilmes y referente de La Cámpora, Mayra Mendoza, se plantó para remarcar la falta de información sobre el Fondo de Fortalecimiento Municipal en la presentación del Presupuesto.
Kicillof ató por primera vez el fondo para intendentes a un porcentaje del endeudamiento (el 8 por ciento del total, unos 160 millones de dólares para obras). Este formato generó rechazo en la mayoría de las tribus políticas, que reclaman un monto fijo con actualización, temiendo que el gobernador no tome la deuda completa y, por ende, reduzca los recursos a municipios.
Las miradas están puestas en el bloque de legisladores camporistas, quienes el año pasado fueron señalados por el kicillofismo como responsables del fracaso de la negociación presupuestaria.
La tensión más alta se concentra en el PJ bonaerense, donde Máximo Kirchner quiere seguir y acusa a Kicillof de haber roto un supuesto acuerdo electoral.
Andrés Larroque, ministro y coronel político de Kicillof, se ocupó de meter ruido al reclamar una conducción del PJ “dinámica, comprometida con el gobierno de la provincia”. En Gobernación niegan cualquier pacto previo y buscan que la conducción del partido no siga atada a la lógica de poder de Máximo Kirchner.
La disputa por el PJ amenaza un gran acuerdo que buscaba el peronismo provincial para la Suprema Corte, donde CFK, Kicillof y Sergio Massa planeaban repartirse tres lugares, dejando uno para la oposición. El ruido interno podría tensar esta negociación.
En paralelo, los bloques opositores (UCR y PRO) anticiparon que no avalarán un endeudamiento “a libro cerrado” y reclaman precisiones sobre el destino de los fondos. La oposición también busca sacar ventaja de la fisura entre Kicillof y La Cámpora, esperando debilitar la negociación y conseguir beneficios en las partidas y obras.








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