Por Claudia González Luchetta, especial para NOVA
No necesariamente hay que vivir sobre un cartón en la puerta de un cajero automático, para entender que el país fue desbastado.
Advertencia: no es necesario utilizar la imaginación.
Imagen 1: Estás soñando, una erupción de insultos inconcebibles hacia los más débiles en particular, salen como la descarga de un inodoro de la boca del PRESIDENTE. En esta pesadilla, vas a ver personas completamente fascistas, ignorantes y drogadas, al poder. Timoneando un rumbo que sólo tiene por certeza el choque, el choque de frente del PAÍS. Esa persona, que se cree dueña de todo, te saca tus ahorros y le vende tu casa al vecino (por un precio, que no tiene precio), te saca la comida, los alimentos, hecha a tu hijo del colegio. Esa persona, produce brotes psicóticos, profesionales de la salud desabastecidos, profesionales jugando a una batalla contra el tiempo. Esa persona, pega a ancianos, roba a discapacitados y te dice que si no lo votas, sos algo así como un “mogólico”. Esa persona, es tu presidente, esa casa es tu país y no, no estás soñando, vivís en Argentina.
Imagen 2: No es novedad que los profesionales argentinos siempre fueron desmerecidos, sobre todo, en su cuna (¿auto-boicot?). Favaloro, se pegó un tiro en el corazón en el 2000. Parecía que iba a ser suficiente. NO. Hace veinticinco años, creíamos que el milenio nos iba a cambiar. Es que parece haber una afinidad típica, de volver sobre lo indebido. Una especie de tic. La repetición constante de conductas que no tienen sentido y llevan a la destrucción del pueblo.
Imagen 3: El Estado no existe. Las aulas están repletas de alumnos que no encuentran ningún sentido a terminar un estudio que saben, les es indispensable para intentar afrontar el mundo, pero a su vez es demasiado poco para todo. Salud o la epopeya eterna que demuestra el desinterés de lo estatal por sus ciudadanos: en un país donde los profesionales sólo pueden terminar brindando, como mejor solución, la búsqueda en lo privado es más que evidente que estamos llenos de falencias, falencias que no son únicamente responsabilidad del gobierno actual, tampoco nos hagamos los olvidadizos.
La unidad nacional no debería buscarse en el clientelismo. Si no, de una planificación estratégica que combata el decurso de este desastre, pero no hay planificadores, hay especuladores. No alcanzó con un narco-triple-femicidio, tampoco con José Luis Espert y Fred Machado. Hay que acompañar al futuro, un ciudadano no puede mirar siempre el pasado, un pasado que dibujó este presente de una manera ominosa, que traicionó a la clase trabajadora, que traicionó nuevamente, los nombres de José de San Martín, Juan Manuel de Rosas, Juan Domingo Perón y René Favaloro. Lealtad, viene del latín y significa “aquello que es relativo a la ley”, que el romanticismo no confunda gato por liebre. El 26 de octubre, pensemos en la lealtad, no la utilicemos.








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