El día que los responsables de la Masacre de Trelew fueron condenados, cuarenta años después
Por Gustavo Zandonadi, especial para NOVA
El 15 de octubre de 2012, en Comodoro Rivadavia, el Tribunal Oral Federal dictó una sentencia que resonó como un trueno en los pasillos del poder militar: cadena perpetua para Luis Emilio Sosa, Emilio Del Real y Carlos Marandino, tres marinos acusados de ejecutar a sangre fría a dieciséis militantes políticos en la tristemente célebre Masacre de Trelew, ocurrida cuarenta años antes.
El 22 de agosto de 1972 la Base Aeronaval Almirante Zar en Trelew, provincia de Chubut, se convirtió en el escenario de uno de los episodios más oscuros de la historia argentina: la masacre de Trelew. Dieciséis militantes de las organizaciones armadas Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y Montoneros fueron brutalmente asesinados por la dictadura militar de la autodenominada "Revolución Argentina".
En un contexto político marcado por la represión y la violencia, el general Alejandro Agustín Lanusse gobernaba Argentina con mano dura. Desde 1968, diversas organizaciones armadas habían surgido para combatir la dictadura, y cientos de militantes fueron encarcelados. En el penal de Rawson, en la Patagonia, se encontraban detenidos alrededor de doscientos reclusos, quienes planearon una fuga masiva.
El 15 de agosto de 1972, un grupo de seis líderes guerrilleros logró escapar y secuestrar un avión hacia Chile, mientras que otros diecinueve militantes no lograron llegar a tiempo al aeropuerto y se rindieron ante las autoridades militares, solicitando garantías públicas para sus vidas. Sin embargo, fueron trasladados a la Base Almirante Zar, donde, en la madrugada del 22 de agosto, dieciséis de ellos fueron fusilados por marinos bajo las órdenes del capitán de corbeta Luis Emilio Sosa.
La versión oficial intentó justificar los fusilamientos alegando un intento de levantamiento por parte de los detenidos, pero los testimonios de los tres sobrevivientes, María Berger, Carlos Alberto Camps y Ricardo René Haidar, desmintieron esta versión y denunciaron la masacre como un acto premeditado. Estos hechos fueron recogidos en "La pasión según Trelew" de Tomás Eloy Martínez, una obra que se convirtió en un testimonio clave de la brutalidad de la dictadura.
Claro está que la sentencia del 15 de octubre de 2012 no fue el primer ladrillo en la construcción de una justicia se animó a juzgar a los responsables del genocidio de la última dictadura, pero fue un mensaje para los que aún hoy creen que el olvido es una forma de paz: la memoria no está dispuesta a ceder su lugar.








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