Por Gustavo Zandonadi, especial para NOVA
El 22 de agosto de 1972, en la ciudad de Trelew fueron abatidos dieciséis guerrilleros, legalmente detenidos en el Penal de Rawson, que una semana antes habían protagonizado una sangrienta fuga de la cárcel. Las cosas no salieron como esperaban, dado que fueron capturados por las fuerzas del orden y trasladados a la base naval Almirante Zar. En la previa al episodio habían intentado una nueva evasión empleando la violencia.
La fuga
El 15 de agosto de 1972 un grupo de subversivos escapó de la cárcel. Según informó el diario Crónica, los evadidos fueron 25. En su huída asesinaron al guardiacárcel Juan Valenzuela y se dirigieron al Aeropuerto de Trelew. En la terminal aérea un reducido grupo tomó por asalto un avión comercial obligando a la tripulación a trasladarlos a Chile, para solicitar asilo al gobierno socialista de Salvador Allende.
A los que no subieron al avión las cosas se le complicaron. Al tiempo que los militares rodeaban el aeropuerto, los extremistas decidieron atrincherarse. Conscientes de que estaban acorralados, luego de un breve cabildeo decidieron convocar a la prensa para dar a conocer los hechos, pedir garantías para su vida y exigir la presencia de funcionarios judiciales para entregarse.
¿Quiénes eran los guerrilleros que lograron abandonar el país?
Los que lograron llegar a Chile eran jefes guerrilleros. Pudieron cruzar la Cordillera de los Andes: Mario Santucho, Domingo Menna y Enrique Gorriaran Merlo (Ejército Revolucionario del Pueblo); Roberto Quieto y Marcos Osatinsky (Fuerzas Armadas Revolucionarias). Completaba la nómina Fernando Vaca Narvaja (Montoneros).
Los evadidos fueron bienvenidos en el país vecino por el gobierno socialista. Durante su estadía en Chile recibieron trato de refugiados y más tarde -con apoyo oficial- partieron a Cuba, tal como era su deseo. Según el escritor Nicolás Márquez en la isla fueron recibidos por el abogado Eduardo Luis Duhalde, quién tres décadas después fue Secretario de Derechos Humanos durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.
¿No hubo pelotón de fusilamiento?
Un polémico artículo firmado por Nicolás Márquez da cuenta que en la víspera de los hechos que "sectores partidarios del terrorismo" denominaron "Masacre de Trelew" los detenidos habían intentado otra violenta fuga. En esa circunstancia se produjo un enfrentamiento entre delincuentes y carceleros, con un saldo de dieciséis fallecidos y tres heridos. Según el escritor marplatense y estudioso de la década del '70, no hubo un pelotón de fusilamiento, dado que los heridos fueron trasladados al Hospital Militar de la ciudad. La versión de Márquez es muy diferente a la de Tomás Eloy Martínez en "La pasión según Trelew".
El golpe a la guerrilla fue duro, pero su accionar no se detuvo. Luego de una serie de atentados menores, la guerrilla erpiana dió uno de sus golpes más importantes. El Almirante Hermes Quijada fue el hombre de la Armada Argentina encargado de informar al país los hechos de Trelew. Murió asesinado por la subversión el 30 de abril de 1973, a plena luz del día, en el barrio porteño de Balvanera.
Medio siglo después
En 2012 el Tribunal Federal de Comodoro Rivadavia condenó por los hechos de Trelew a los ex marinos Carlos Real, Luis Sosa y Carlos Mandarino. Por su parte, Rubén Paccagnini y Jorge Bautista resultaron absueltos. También se pidió a la justicia de Estados Unidos la extradicion de Roberto Bravo, residente en ese país. Según especialistas en derecho penal la celebración de este juicio vulneró garantías procesales esenciales como los principios de Cosa Juzgada e Irretroactividad de la ley.
Por el lado de los guerrilleros, casi todos están fallecidos. El único sobreviviente es el montonero Fernando Vaca Narvaja. Su vida se resume en cuatro condiciones: subversivo, ex funcionario kirchnerista, padre del embajador argentino en China y consuegro de Cristina Fernández de Kirchner.








Seguí todas las noticias de Agencia NOVA en Google News














