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Alarmante

El tabaquismo se volvió una enfermedad pediátrica

Estadísticas indican que la edad de inicio del consumo ronda los 12 o 13 años. Proteger a niños y adolescentes del tabaco es un tema urgente.

La epidemia de tabaquismo es una de las mayores amenazas para la salud pública que ha tenido que afrontar el mundo. Mata a más de 8 millones de personas al año, de las cuales más de 7 millones son consumidores directos y alrededor de 1,2 millones son no fumadores expuestos al humo ajeno.

En Argentina, según la 4ta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, la prevalencia de consumo de tabaco (cigarrillos) muestra un sostenido descenso desde 2005. Este dato, que se trata de una tendencia a nivel mundial, no pasa inadvertido por las tabacaleras, cuyas iniciativas comerciales actuales tienen como objetivo a una población más vulnerable: niños y adolescentes.

“El tabaquismo se volvió una enfermedad pediátrica. La tendencia mundial apunta a una reducción de las edades de inicio del consumo de tabaco. Cada vez más, se empieza a fumar a los 12 y los 13 años”, explica la doctora Cristina Borrajo, expresidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria. Y agrega: “Primero, intentaron captar a las mujeres y las publicidades decían que el cigarrillo servía para controlar el peso o usaban el foco del empoderamiento: vos también podés hacer esto que hacen los varones”, explica y resalta que “las primeras olas feministas en el mundo fueron muy explotadas por la industria tabacalera”.

Nuevas estrategias para captar a niños y adolescentes

-Publicidad digital y en redes sociales. Como los teléfonos inteligentes y el acceso constante a Internet están muy extendidos, las empresas tabacaleras utilizan estratégicamente plataformas digitales y de redes sociales para llegar a las generaciones más jóvenes, por ejemplo, a través de sus videojuegos y aplicaciones favoritos. En esas plataformas, las empresas pueden acceder a los perfiles de los usuarios y sus amigos y personalizar mejor sus campañas.

-Colocación de productos en medios de entretenimiento, como el cine y la televisión. Los niños y adolescentes que ven películas y programas de televisión en los que se muestran imágenes de personajes fumando corren un mayor riesgo de adquirir el hábito de fumar.

-Incluir mentol para suavizar el sabor. El mentol puede cambiar la forma en la que el cerebro registra las sensaciones de sabor y dolor. En los cigarrillos, el mentol produce una sensación refrescante en la garganta y las vías respiratorias, lo que hace que el humo del cigarrillo se sienta menos fuerte y sea más fácil de inhalar.

“Si sos una industria en la que gran cantidad de clientes dejan tu producto por cuestiones de salud, el foco pasa a ser crear nuevos consumidores. Crearon los cigarrillos light o bajos de nicotina y después la trampa del cigarrillo electrónico, que venden como menos dañino cuando no lo es. Pero sobre todo porque hace que los jóvenes empiecen a fumar creyendo que fuman algo más seguro. Y lo que se sabe es que más de la mitad al año ya cambió por el cigarrillo normal”, afirma la doctora Raquel Pendito, coordinadora de la Sección Tabaquismo de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.

El tabaquismo está sostenido por la adicción a la nicotina, por lo que el fumador no tiene capacidad de elegir en forma autónoma debido a la búsqueda compulsiva por consumir la droga, aún a la luz de las consecuencias negativas para la salud.

La juventud de todo el mundo necesita de forma urgente a los gobiernos que adopten políticas que la protejan de las prácticas manipuladoras de las industrias tabacaleras y otras industrias afines. Claramente es una convocatoria a reinvindicar el derecho a la salud y a una vida sana y proteger a las futuras generaciones.

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