Cómics e Historietas
Especial para NOVA

"Ahorcado", una obra maestra de Robin Wood y Leandro Sesarego

El esperado encuentro de dos referentes ineludibles de la mejor historieta argentina.

Por Iván de la Torre, especial para NOVA

En “Ahorcado”, Wood, junto al maestro Leandro Sesarego, vuelve a uno de sus periodos favoritos, la conquista española, una época que ya había retratado en “El Ángel”, con Eduardo Risso, y a la que regresaría años después en una de las sagas de “Dago”, junto a Carlos Gómez.

Robin muestra el esplendor y la oscuridad de esos años, con personas capaces de hacer cualquier cosa por volverse ricos.

El capitán García, protagonista de la historia, es una nueva reencarnación del típico antihéroe woodiano, un hombre irónico, realista y valiente que combina sus principios personales con una sabia moral callejera, siempre dispuesto a morir por sus amigos, pero no a perder la vida por un gesto estúpido, alguien que ve todo lo que los demás prefieren ignorar, incluyendo la miseria de las batallas y la sangre con la que se construye la historia: “Torpe marcha sobre el lodazal... Los cuerpos agotados, embrutecidos de debilidad... Marcha atontada y animal. Los soldados amanecen en lunes de miseria y mueren en domingos de desesperanza”.

En unas pocas líneas maestras, Robin describe a su protagonista, retratando, al mismo tiempo, la dura realidad de España: “Siempre fui soldado. Me abandonaron de nacido a las puertas de un convento, pero no tuve madera de fraile. Apenas pude caminar me alisté como tambor. Cuando pude cargar una pica fui soldado. He luchado en cuarenta batallas y he sido herido veintidós veces. Sé manejar la espada, la alabarda, el cuchillo, el cañón y la pólvora... pero no sé leer ni escribir y cuento con los dedos”.

Combinando brutalidad y poesía, Robin convierte sus diálogos en magia que atrapa y no suelta ni siquiera al lector más distraído: “Tengo un mal presentimiento... como si alguien, en alguna parte, hubiera cavado ya mi tumba... y como si mi sombra caminara hacia ella”.

Obligado a dejar España para no ser asesinado, García se suma a la segunda expedición de Cristóbal Colón y sintetiza muy bien la esencia de ese mundo brutal pero amado que está dejando atrás: “Recuerdo tantas cosas... El vino... El olor de los limoneros... Cádiz... Sevilla... Una mujer que cantaba en las mañanas... Otra, que me amó.... Majadas de cabras... Barcelona...”.

En “Ahorcado”, Robin hace un crudo relato de la conquista, mostrando todo lo que la historia oficial ocultó, sin perdonar ni siquiera al mismísimo Colón: “Los hombres no son grandes ni pequeños. Es lo que dejan detrás, sus huellas, las que les dan tamaño. Y un día, el almirante Colón será un gigante en el recuerdo... pero por el momento, la mezquindad es más fuerte que el futuro”.

Robin logra sintetizar el costado brutal de la conquista a través de las palabras que pronuncia el líder indio Aramaribo: “Los hombres de tu raza fueron bien recibidos al principio. Traían hermosos regalos y sólo querían piedras amarillas a cambio... pero luego se volvieron brutales. Tomaron mujeres por la fuerza y esclavizaron a los guerreros. La muerte se volvió fácil. Así empezó la guerra”.

Wood hace un retrato impiadoso de lo que sucede durante ese desastroso viaje que terminará con el mismísimo Colón obligado a volver a España cargado de cadenas: “El poblado parecía muerto bajo el terrible sol. Las chozas de barro se resquebrajaban y un hedor nauseabundo, a putrefacción y desperdicios, brotaba de sus basurales... Aquí y allá hombres harapientos, sucios y amarillos de fiebre trabajaban con angustia y torpeza... Esto era Isabela, la primera ciudad española en las Indias, fundada por el almirante Colón para servir de base a la conquista del Asia de oro, las perlas y las especies... Ay, Isabela... ciudad de barro y fiebre y de sueños corrompidos... Ay, Isabela, primera ciudad española en las Indias... Ay, Isabela, ciudad de barro y fiebre con un esqueleto de hambre. ¿Dónde están las ciudades de oro y las especies de marfil y de la plata y los palacios de mármol con príncipes vestidos de seda, donde los valientes cosecharían reinos y tesoros sin límites? ¿Dónde están las maravillas soñadas?”.

Además de retratar las batallas entre los soldados y los indios, incluyendo la increíble captura de Aramaribo y su trágica muerte, Robin rescata las historias de todos los hombres que escaparon de España para no morir de miseria o desesperación, como Miguel: “Yo fui tan pobre en Aragón que a veces robaba la comida de los cerdos del señor de la comarca. No tengo nada allá, como no sean los malos recuerdos del hambre”.

El guionista también muestra esa extraña mezcla de locura, ambición y voluntad desesperada que empuja a los conquistadores a seguir adelante en medio de las mayores tragedias: “Marchamos por meses en la selva, marchamos hasta sitios olvidados de Dios y del diablo... Los indios que nos guiaron sabían de una ciudad donde viven sólo mujeres.... Se cubren con polvo de oro y sus armas también son de oro. Tuve que volver... casi no me quedaban hombres, pero preparé otra expedición e iré a buscar la ciudad de las amazonas...”.

Al igual que FrancisFord Coppola en “Apocalipsis now”, Robin, acompañado por el despojado pero impactante dibujo de un inspiradísimo Sesarego, logra retratar todo el caos de la conquista española, donde la lucha por el poder es permanente y nadie está a salvo de las intrigas: “Don Margarite y el padre Boil se rebelaron contra el almirante Colón, se apoderaron de dos barcos que quedaban en puerto y regresaron a España a pedir justicia al rey”.

En medio de los estallidos de violencia, la codicia, el odio y la muerte, donde la terrible presión hace que incluso el soldado más disciplinado cometa actos irracionales, Ahorcado, como todos los personajes woodianos, logra mantener sus principios y, cuando Colón es encadenado y enviado a España para responder las acusaciones en su contra, no duda en expresar su admiración por él: “Tal vez fue torpe, violento y obtuso, pero tuvo un sueño grandioso... y yo soñé con él. Hoy siento que mis sueños se han desplomado con él...”.

“Ahorcado” puede leerse como parte de una trilogía formada por “El Ángel” y “Dago” donde Wood retrata el periodo más brillante y, al mismo tiempo, oscuro de España, con toda clase de personas (aristócratas, criadores de cerdos, prostitutas, soldados…) dispuestos a hacer cualquier cosa para cumplir sus sueños de riqueza.

El mayor emblema de esa época es Francisco Pizarro, al que Robin retrató de manera magistral una década después a través de los ojos de Dago: “Un bruto metódico, calculador, inescrupuloso, valiente hasta lo absurdo y obsesionado con su destino... Es una bestia... pero sabe lo que quiere y no dudará frente a nada para obtenerlo”.

“Ahorcado”, junto a “Aguirre” (de Carlos Albiac y Alberto Breccia) y “Alvar Mayor” (de Carlos Trillo y Enrique Breccia), son las tres historietas argentinas que mejor lograron retratar, cada una en su estilo y a su manera, la conquista española, mostrando esa extraña y explosiva combinación de ambición, sueños, ansias, buenas intenciones y violencia que dejó una marca imborrable en la Historia y produjo hombres difíciles de encasillar, atrapados en un sueño que, en la mayoría de los casos, terminó devorándolos.

El Alvar de Trillo es muy parecido al Ahorcado de Wood, otro hombre de principios, empeñado en hacer realidad sus fantasías, solo para descubrir que la realidad lo derrotó: “En mi pecho todavía alentaba la idea de ser rico, poderoso, de protagonizar el canto de los juglares, de casarme con una princesa. Bah”.

En pocas palabras, lean “Ahorcado” lo antes posible. No se arrepentirán.

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