Sexo y erotismo
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Qué hace a una pareja feliz, y por qué el sexo no lo es todo

Compañerismo y erotismo se destacan entre los imprescindibles para que este tipo de relaciones lleguen a buen puerto.

El compañerismo y el erotismo figuran como dos columnas fundamentales.

¿Qué hace a una pareja feliz? Probablemente sea una de las dudas más consultadas tanto en Google como en los espacios terapéuticos.

Si bien hay varios factores que inciden en esto -unos más importantes que otros-, existen dos que son fundamentales. Compañerismo y erotismo se destacan entre los imprescindibles para que este tipo de relaciones lleguen a buen puerto, mencionó Sebastián Girona, psicólogo especialista en vínculos. Se trata de dos columnas que no se pueden negociar, enfatizó.

“El compañerismo es el hecho de conocer a tu pareja, de saber qué tiene tu pareja en la cabeza, cómo le está yendo de trabajo, cómo está con los amigos, con las amigas, cómo está con la familia, con sus objetivos, con sus logros, cómo está en general, saber del otro y acompañarlo”, describió.

Al referirse al erotismo, el especialista (en Instagram, @sebastiangirona) destacó que con esto hace referencia a “todo lo que está en el universo erótico, incluido el sexo, pero también las caricias, los mimos, todas esas situaciones que nos acercan a una situación sexual y que hacen también al cariño de la pareja”.

Pareja sana: otros factores importantes

Aunque el compañerismo y el erotismo, según Girona, están en la cima de los requisitos para una pareja feliz, Girona enumeró otros factores importantes:

  • Admiración: es necesario admirar algo de nuestra pareja, aunque sin llegar a idealizarla. “Tengo que admirar algún aspecto de su personalidad o cómo resuelve determinadas situaciones. Pero, sin dudas, algunas cosas tengo que admirar de esa persona que está al lado mío”, aseguró.
  • Solidaridad: dentro de la relación tiene que haber solidaridad, y ese valor se tiene que sentir en ambas partes. “La solidaridad a veces se expresa con la lógica de ayudar al otro y con la lógica de ofrecer la ayuda aunque no te la pidan. En la pareja, también”, sostuvo el especialista.
  • Aprender a pelear: otro factor fundamental que tiene que tener una pareja sana es aprender a pelearse. Una pareja sana, lejos de no pelear, se pelea y lo puede resolver. “El hecho de aprender a pelearse es aprender a manejar los tiempos y las formas de los dos, tratando de que una pelea no escale, de que no se instale y no se transforme en una crisis”.
  • Proyectos: son esenciales tanto los proyectos individuales como los de pareja. Los primeros, explicó el psicólogo, son fundamentales para que no se pierdan la autonomía y la individualidad. Los otros, añadió, hacen que nos proyectemos en el tiempo; y entonces, “si la pareja tiene proyectos, es como si ambos apostaran a seguir juntos en un futuro, aunque no tengan la certeza de que así sea. El proyecto nos genera esa fantasía y expresa ese compromiso”.

El sexo es importante, pero no lo es todo

Si bien el especialista reconoció que lo sexual -entendiendo esto como “el amplio universo de lo erótico”- es importante, no es lo único que se necesita para un vínculo de pareja positivo.

“Muchas parejas pueden tener buen sexo, pero si no tienen los otros puntos anteriormente mencionados, tampoco van a ser completamente sanas”, explicó. Y añadió: “Todos estos factores que nombramos antes tienen que estar bien ecualizados. No sirve de nada tener el sexo en 10 y el compañerismo en 1”.

Para Girona, lo que se requiere es un equilibrioque permita pensar y experimentar una pareja sana, definiendo a ésta como aquella que no responde a los parámetros de lo ideal o de los nulos conflictos, sino donde las diferencias puedan ser resueltas en el marco de cierta armonía.

Erotismo, compañerismo, solidaridad, admiración y proyectos son necesarios, pero “no sirve de nada tener un factor de estos extremadamente alto y todo lo demás bajo, porque a la larga eso no se sostiene en el tiempo”, concluyó.

Emocionalmente flexibles

Por otra parte, un informe de la Universidad de Rochester, publicado en el Journal of Contextual Behavioral Science, aseguró que ser emocionalmente flexible puede ser uno de los factores más importantes en lo que respecta a la longevidad y la salud general de las relaciones románticas y familiares.

El mismo combinó estadísticamente los resultados de 174 estudios separados. Allí, definieron a la flexibilidad psicológica como un conjunto de habilidades que las personas utilizan cuando se les presentan pensamientos, sentimientos, emociones o experiencias difíciles o desafiantes. Estas habilidades abarcan:

  • Estar abierto a las experiencias, tanto buenas como malas, y aceptarlas sin importar cuán desafiantes o difíciles puedan ser.
  • Tener una conciencia atenta y consciente del momento presente a lo largo de la vida cotidiana.
  • Experimentar pensamientos y sentimientos sin aferrarse obsesivamente a ellos.
  • Mantener una perspectiva más amplia incluso en medio de pensamientos y sentimientos difíciles.
  • Aprender a mantener contacto activo con nuestros valores más profundos, sin importar cuán estresante o caótico sea cada día.
  • Continuar dando pasos hacia una meta, incluso frente a experiencias difíciles y contratiempos.
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