
Por Mónica Ortolani (*)
Tanto en el mercado internacional como el local, mayo trajo vientos favorables para las cotizaciones de trigo, maíz y soja. Sin embargo, es necesario analizar cuánto de ese mayor valor quedará o no, en el bolsillo de los productores argentinos. De acuerdo a la modalidad de financiamiento elegida al momento de producirlos, el cómo seguir, dependerá de cómo queden posicionados, luego de honrar las deudas de la campaña actual y las pérdidas de la anterior.
¿Cuánto y por qué aumentaron los granos?
Mercado local
En plena cosecha gruesa y la necesidad de satisfacer compromisos por alquileres, compras de insumos y deudas, tomemos como referencia la variación desde el 30 de abril, en el disponible con entrega Rosario en nuestro mercado Matba-Rofex.
Tanto en el mercado internacional como el local, mayo trajo vientos favorables para las cotizaciones de trigo, maíz y soja. Sin embargo, es necesario analizar cuánto de ese mayor valor quedará o no, en el bolsillo de los productores argentinos. De acuerdo a la modalidad de financiamiento elegida al momento de producirlos, el cómo seguir, dependerá de cómo queden posicionados, luego de honrar las deudas de la campaña actual y las pérdidas de la anterior.
Cabe mencionar que el mercado físico, desde los picos del miércoles, por presión de cosecha, registró leves bajas en maíz y soja (-3 / -5 por ciento), de acuerdo al puerto de entrega y necesidad de descarga
Mercado internacional
El pasado viernes 10 de mayo se publicó el informe del USDA, y el mercado de Chicago se vistió de verde
Si hay un factor transversal a los tres cultivos, es el clima.
El trigo registró las alzas más potentes, debido principalmente a la sequía y fuertes heladas en Rusia. Su propio gobierno anunció que muchos productores deberán resembrar. Tengamos en cuenta que Rusia es el principal exportador mundial. Así, los stocks finales se reducirían en algo más de 4,2 M tn.
Un alerta que se enciende, es cuántas hectáreas de trigo realmente podrán ser sembradas en los estados del sur de Brasil, que concentran el 90 por ciento de la producción dorada.
El maíz, alcanzó máximos que no se veían desde diciembre. Se proyecta menor producción (-3,1 por ciento) y existencias finales del grano estadounidenses, ante el retraso en su siembra, y por una preferencia latente del farmer de pasar hectáreas de maíz a soja.
En Sudamérica, las fuertes lluvias en Brasil, el efecto chicharrita en nuestro país, aún no se ven reflejados en el reporte que estima una caída de 2 M tn en la producción de ambos país, respecto a abril.
Sin embargo, considerar que la Bolsa de Comercio de Rosario, estima una producción de maíz de 47,5 M tn (-11,4 M tn respecto a las primeras estimaciones). En tanto la Bolsa de cereales de Buenos Aires proyecta 46,5 M tn (versus 53 M tn del USDA)
Finalmente la soja Chicago, en campaña actual, sus mayores cotizaciones se fundamentan por los efectos adversos de las inundaciones en Rio Grande Do Sul, que aporta el 15 por ciento de la producción de Brasil y restaba cosechar casi un 30 por ciento. Observar que estos eventos, no sólo afectaron a los cultivos, sino también a los granos ya acopiados, colapsando su infraestructura y logística.
Otro factor a considerar, es que los fondos especulativos, comenzaron a recortar sus posiciones vendidas, como tradicionalmente lo hacen entre mayo y julio.
Sin embargo, las proyecciones de citado informe, para campaña 2024/25 para la oleaginosa, aportarían casi 17 M tn adicionales respecto a la anterior (+15 por ciento).
Deudas: ¿cómo quedan posicionados los productores?
Granos y deudas van de la mano. Las necesidades de comercialización granaria, dependen de cómo cada productor haya estructurado su financiamiento.
Esta campaña no sólo debe hacer frente a los compromisos normales para producir, sino que en muchos casos, deben cubrir las refinanciaciones de las abultadas pérdidas de la campaña anterior.
Además, muchos han tomado financiamiento en pesos, bien por necesidad o para arbitrar tasas, considerando que la devaluación terminaría siendo favorable.
Sin embargo, la Comunicación A 7630 del BCRA, hasta el 30 de junio de 2024, castiga a los productores que conserven más del 5 por ciento de su stock de soja, con una tasa nominal de interés del 120 por ciento de la tasa de política monetaria. Gráficamente, desde noviembre dicha tasa pasó escalonadamente del 133 al 50 por ciento (159,6 por ciento -60 por ciento para productor con existencias).
Pasemos entonces a medir cómo quedan parados los productores ante la decisión de pagar contado o financiarse, en su equivalente en toneladas de maíz o soja. ¿Capitalizaron o necesitarán vender más toneladas?
Pago contado
Partiendo de la base el cálculo para una operación contado de 100.000 dólares, un productor debería haber vendido 376 toneladas de maíz o 189 de soja (sin considerar flete ni diferencial de IVA de existir).
Por cada 100.000 dólares, en soja deberá abrir la tranquera y vender entre 40 y 150 toneladas más acuerdo a la modalidad de endeudamiento (costos financieros respecto a contado entre 11.675 y 44.230 dólares). Haber retenido stock de soja, tomando deudas a casi el 160 por ciento TNAV, implicará vender un 17 por ciento más de la oleaginosa.
En tanto si decidiera abonar con maíz disponible, solo en el caso de haber convenido tomar deuda en pesos al 133 por ciento, se ahorraría 4,6 toneladas De haber tomado deuda en dólares, no fijando el precio deberá desprenderse de 175 toneladas adicionales, un valor a actual de 31.731 dólares.
En todas las variantes, los números se reales se deterioran considerando los mayores costos de fletes actuales.
Considero de vital importancia considerar estos cálculos ya que los mayores niveles de venta en momentos de cosecha, no solo se deben a la conveniencia de tomar cotizaciones actuales, sino a la necesidad, muchas veces impostergable, de honrar compromisos.
Por lo expuesto, los productores argentinos, quedarían peor posicionados en capital propio para enfrentar la campaña 2024/2025. Tal como en forma contundente ha expresado en “A todo trigo 2024” el titular de la Federación de Centro y entidades gremiales de Acopiadores de Cereales, Fernando Rivara, en el campo ¡no hay plata! Miren para otro lado.
¿Cómo financiar la nueva campaña?
Considerando que la tasa de política monetaria se ubica en el 50 por ciento y al menos hasta el 30 de junio próximo alcanzaría al 60 por ciento para quienes conserven granos.
Que la tasa de devaluación implícita anual, se encuentra en el 51 por ciento, y estaría sobrevaluada de mantener el gobierno el 2 por ciento mensual (30 por ciento efectiva anual).
Aún con la dolorosa experiencia para honrar las deudas de la campaña actual, la razón indica no convalidar por el momento endeudamiento en pesos en entidades financieras y acompañar las decisiones financieras con coberturas flexibles para proteger el capital disponible para nuevos ciclos.
Poner los huevos en diferentes canastas, como decimos por estas pampas, no solo opera para las inversiones. También para las decisiones de precio de los granos, para ir logrando mejores promedios en la campaña e intercampaña.
En el “pesar de” tantos obstáculos, amamos el campo. Quizás por esa emoción, ese fuego sagrado del legado y la pasión, mucho más fuertes que la razón, bien plantados y con determinación ¡seguimos! Mientras nos despedimos tarareando juntos “Cantando al sol como la cigarra…” y encontramos el cómo.
(*) Tónica Online y Docente de Agroeducación.